Entonces, ¿Cuál Es Tu Pregunta?
Cuando Me pides ayuda, no estás buscando respuestas fuera de ti. Ya has preguntado bastante alrededor tuyo, preguntándole a éste y a aquel qué deberías hacer acerca de todos los asuntos, grandes o pequeños.
Cuando Me pides consejos, te estás preguntando a ti mismo. Preguntarme a Mí no es buscar influencia exterior. Es acceder a lo más íntimo que tienes.
Mis respuestas están dentro de tu corazón. Es como si hubiera una laptop en él, tú presionas cierto botón a Dios, y la respuesta aparece en la pantalla, y la escuchas susurrada. O no escuchas respuesta alguna y aún así eres guiado, y cumples. Pregúntame y recibirás. Recibirás. Con tu pregunta está tu receptividad y tu aceptación. Con tu pregunta hay un gran decantamiento. Algo se filtrará hacia ti simplemente porque has hecho tu pregunta.
Una pregunta puede ser un poquito distinta a una oración. Tus plegarias piden un cierto desenlace, a menos que estés diciendo, “Que así sea”, lo cuál lo deja a cargo mío.
Puedes decir que Me has preguntado, y que Yo no he respondido. Quizás Me pediste que salve la vida de tu amor, y sientes que no te he respondido, al menos no con la respuesta que querías, y, por lo tanto, te sientes privado de mi amor. Déjame decirte, querido, siempre respondo con amor.
Aunque no hay pregunta que hagas que sea grande o pequeña, a veces tus preguntas son pedidos o incluso órdenes o demandas enojado. No te pido que dejes de hacerlo. No hay nada que no me puedas decir a Mí. Lo único, cuando quieras algo más que un Sí o un No como respuesta, no hagas preguntas Sí-No.
Quieres un entendimiento mayor. Quieres ser elevado un tono. Realmente quieres con el corazón abierto una guía, entonces pides más entendimiento, más aceptación. Quizás no haya una especie de rayo como respuesta, una respuesta espléndida delineada con luces de neón. La respuesta puede no ser directa. Puedes no oírla, y aún así puedes sentir una calma. De alguna manera, incluso sin saber la respuesta, sentirás una pincelada de la respuesta. Imperceptiblemente, tu corazón escucha algo. Imperceptiblemente, tu corazón se calma.
Mira, quieres comunión Conmigo, entonces es necesario para ti conversar íntimamente Conmigo. No es Dios usualmente Quien sale del oeste cabalgando sobre un corcel veloz, levantando polvo. A veces Soy más bien como una brisa que se eleva. Puedes no notarla, y aún así la brisa cae sobre ti y humedece tu piel. Por supuesto, Estamos hablando del corazón, de tu corazón.
Respuesta o no, lo necesario es que tú preguntes, que tú hagas esa pequeña propuesta a tu Creador. Me gusta escuchar de ti. Amo escuchar de ti. Amado, tenemos una línea directa, entonces úsala. Llámame cuando quieras. Recuerda que tu mente no tiene que Oírme. Tu corazón es prominente. Tu mente no. Deja que tu mente se aleje. Entra a tu corazón, porque es allí donde me encuentro. Estoy precisamente en la apertura de tu corazón. Todo lo que tienes que hacer es venir.
Estoy aquí, exactamente aquí, en tu hermoso corazón. Porque estoy sentado aquí, tu corazón sabe todas las respuestas. Tu corazón sabe incluso cuando no puedes poner las manos en el fuego por ello.
Ciertamente, estoy más allá de las palabras, y también lo está tu corazón por lo tanto. Entonces, ¿cuál es tu pregunta? ¿Qué te gustaría deducir de Nuestra charla informal, amado?
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/so-what-is-your-question.html-0 - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
Your generosity keeps giving by keeping the lights on

