La Gran Velocidad del Amor
No hay ni más ni menos amor. Sí, sé que pareciera que es así, y a veces hasta pareciera que en el plano terrenal no hay amor, nada de amor, ni amor para dar ni para recibir. Sin embargo el amor no puede extinguirse nunca, amado. No puede secarse, y aún así no se debe preservar al amor sino que hay que agotarlo. Para mantenerse a su paso, el amor tiene que manar. Tiene que fluir hasta que todo el mundo nade en él.
El amor es como el aire que respiras. Pueden ser respiraciones profundas o pequeñas bocanadas de aire, pero aún así estás rodeado por el amor del mismo modo en que estás rodeado por el aire. Tú que eres amor estás inmerso en él. Tú eres amor. Es sólo que has puesto tu atención en otras cosas, en esto o aquello, o has puesto la atención en lo que aparenta ser la ausencia del amor. ¿Dónde tenías la cabeza, amado? ¿En qué estabas pensando? En la ausencia del amor, verdaderamante.
Realmente, amado ¿puedes mirar al cielo, de día o de noche, y decir que no estás en la presencia del amor? Si tal es el caso y no has sido conciente de la presencia del amor, entonces has sido desconsiderado. Sé considerado con tu conciencia del amor. El amor no puede estar ausente. Puede que te hayas ausentado de la conciencia del amor. ¿Qué se compara con el amor, y qué podrías llegar a querer que aparte a tu conciencia del amor? ¿Qué vale al menos una pequeña pizca de amor? De todos modos, el amor no se lo puede fraccionar. Llega como un todo. El amor es amor totalmente. ¿Acaso no se está agitando en tu pecho en este momento?
Cuando estas plantando un jardín, ¿Qué puede moverte a hacerlo sino el amor?
Cuando recoges un durazno maduro de una planta, ¿cuál puede ser tu atracción hacia esta fruta sino el amor?
Quieres amor. Incluso cuando albergas resentimiento, quieres amor. No albergarías resentimiento hacia nadie a menos que quieras amor. Lo que quieres es ser amado. Con resentimiento queremos decir que querías el amor de alguna persona, que lo merecías, y que no lo obtuviste. De otro modo, ¿por qué albergarías resentimiento antes que nada y por qué dejarlo convertirse en rencor?
El mundo y la gente que hay en él parecieran dar amor o negarlo. ¿Qué pasa contigo? ¿Preferirías dar amor o negarlo? El negar el amor te convierte en avaro de amor. ¿Qué bien hace para ti o para otra persona el reservar amor? El dar expande y el negar, contrae. Cuando lo expandes, te relajas. Cuando lo niegas, estás tenso. De hecho, cuando todo está dicho y hecho, ¿a quién le niegas tu amor sino a ti mismo, amado?
Cuando comprimes el amor, no te estás amando a ti mismo. Te has convertido en un compresor en lugar de ser alguien que expresa. Eres feliz cuando das amor, e infeliz cuando no lo haces. Podrías decir que eres infeliz cuando alguien más no te ama. Te sientes infeliz porque no sabes como expresarle tu amor a alguien que no te ama, que ya no lo hace, o que nunca lo hizo. Cuando no se expresa el amor, se lo reprime, y el amor reprimido equivale a dureza de corazón, lo que sólo puede significar infelicidad y abatimiento, quizás enojo y despecho. En cualquier caso, necesitas agitar al amor que habita en tu corazón.
Cuando expresas amor, lo expresas de un modo nuevo desde lo más íntimo de tu corazón. Cuanto más amor expresas, el movimiento es mayor. Cuanto mayor el movimiento, más se expresa el amor y mayor es la velocidad del amor que tú tienes.
Amado, sólo ama. Eso es todo lo que tienes que hacer, sólo amar.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/la-gran-velocidad-del-amor.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
Your generosity keeps giving by keeping the lights on

