Incluso en los Desiertos Nacen las Flores
Incluso en los desiertos del mundo nacen las flores. Y en todos lados florecen los corazones. En las circunstancias más espantosas, los corazones triunfan. E incluso en las circunstancias más favorables, hay corazones que no florecen. Debe ser que se niegan a hacerlo.
Verdaderamente, todas las circunstancias en el mundo no son el elemento crucial que te impide la felicidad, ni todas las circunstancias te dan la felicidad que tú y Yo querríamos que tengas. En medio de la abundancia, hay pena. En medio de muy poco o de la nada, hay una felicidad inmensa. ¿Puedes discutir esto?
Bueno, ahora te he probado que tú, solo tú, eres responsable por tu propia felicidad. Ya no puedes echarle la culpa a lo que sucede a tu alrededor. Seguramente, la vida te da algunas ventajas, y te llenas de alegría. Y, seguramente, la vida te da algunos golpes, y te entristeces. Aún así, todo el drama, favorable o desfavorable, no es tu rey. Tú eres tu propio rey. Eres tus propias buenas nuevas. Eres quien te levanta, y eres quien te derriba.
Parece que te has asignado un cierto monto de felicidad y no más que eso. Te has puesto límites con respecto a cuán feliz puedes ser y bajo qué circunstancias. Las circunstancias son inocentes. Ellas no te guardan rencor. Debes ser tú quien les guardas rencor a ellas. Las circunstancias no te alegran ni te arruinan el día. Tú lo haces. Ya no hagas responsables a las circunstancias por el modo en que tú te sientes.
El mundo exterior de las circunstancias no debe ser tu determinante. Las circunstancias no son las que deciden tu felicidad o infelicidad. Libérate de esa idea. ¿Con qué derecho te racionan la felicidad las circunstancias? Las circunstancias no tienen derechos salvo los que tú les otorgues. No hay necesidad de formar una sociedad con las circunstancias.
Las circunstancias son lo que te rodea. Es como el clima. Verdaderamente, todo afecta a todo, pero tú eres el receptor de tu propia vida. Nunca se supuso que tú debieras ser una víctima. Ya no asumas ese rol. No estás a la merced de cada circunstancia. Ya no culpes a la circunstancia. Ya no la culpes en absoluto. Tan solo comprende que tú eres el director de tu propia película.
No eres casualidad. Eres un Ser de Dios que se eleva por sobre todo lo demás.
Es cierto, eres un ser humano, pero eso no es excusa. Los seres humanos son los reyes del mundo. Los seres humanos son Seres de Dios.
No renuncies a tu poder con excusas. ¿No te estás cansando un poco de las excusas? En este preciso momento libérate de la infelicidad. Es muy pesada. La infelicidad te pesa mucho. Cuando estás infeliz, tiras a todo el mundo abajo. Cuando estás contento, animas a todo el mundo.
¿Tienes libre elección o no? ¿Quieres libre elección? Seguramente, no quieres que el sufragio de la circunstancia rija tu vida.
¿Has predicado tu felicidad y tu vida de acuerdo a la circunstancia? Lo has hecho, ¿no? Y cuando lo hiciste te convertiste en una pelota que rebota, que golpea arriba y abajo, a merced de la mano aparente que te hace rebotar.
Eres tu propio soberano. Entonces sélo. Sé el soberano de tu vida, y permítete ser feliz. Otórgate felicidad. Date el derecho a ser feliz sin importar lo que pase.
No pienses que te estoy diciendo que la tristeza está prohibida. La tristeza está bien. Hasta puedes estar triste y contento a la vez. Ponte contento porque puedes estar triste. Está bien. Sólo te pido que no te conformes con la tristeza como si sólo la merecieras a ella. Gana ecuanimidad. Puedes hacerlo. Ni la felicidad ni la infelicidad son la clave de tu éxito. Yo soy la clave de tu éxito.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/incluso-en-los-desiertos-nacen-las-flores.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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