Cuando Te Paras en la Cima de la Montaña
Quizás has seguido la pauta de ser egoísta. No importa. Hoy puedes ser desinteresado. No es que tengas que ser desinteresado realmente, ya que lo opuesto de egoísta no es desinteresado realmente. Lo opuesto de egoísta es generoso.
Sé generoso. Ven desde el lugar de la fortaleza en el que te resulta fácil ser generoso.
Cuando fuiste egoísta, estuviste tratando de protegerte. Quizás pensabas que tenías que ser egoísta para sobrevivir, pero ahora ya has sobrevivido, y ahora es tu oportunidad de dar con todo tu corazón. Eso es la generosidad. Amado, cuando te paras en la cima de una montaña, ¿qué otra cosa puedes hacer que no sea ayudar a los demás?
Cuando eres generoso, te paras en la cima de una montaña.
Ser generoso no es dar algo tuyo, lo comprendes. Ser generoso es saber que tienes eso que hay que dar. Ser generoso es saber que Yo te doy algo. De modos simples y humanos, deseas compensar a Quien Te Da Todo. ¿Qué Me puede gratificar más que verte ayudar a tus hermanos y hermanas?
Cuando eres generoso, estás comenzando a conocer la Unicidad. En última instancia, te estás dando algo a ti mismo. Comoquiera que tu generosidad afecte a las demás representaciones que tienes de ti, ella te afecta. Hace que te crezca el corazón. Lo reconozcas o no, el hecho de que des te ahorra un montón de tiempo y de energía. Es un camino rápido por el que vas.
Para conocer la generosidad, puede que tengas que darte un codazo de ves en cuando. Está bien. Pronto vivirás sólo generosamente en cada área de tu vida. Pronto, no tendrás que elegir. Ya habrás hecho la elección, y no habrá forma de volver atrás. No estará el deseo de volver atrás. Cuando estés en el Cielo, ¿qué podría hacerte desear ir a otro lugar?
Desde la riqueza de tu corazón, elevas la Tierra al Cielo. Repartes muestras de Cielo. Las pequeñas bendiciones que das son sabores del Cielo, donde solo hay entrega. Lo que des ni siquiera será pensado como una entrega, porque será la entrega pura de un impulso constante e instantáneo del Corazón de Dios.
Sabrás que no hay necesidad de retención. Sabrás que el retener no trae alegría.
Esto no se basa en el dicho que dice que es mejor dar que recibir. Hasta ese pensamiento es un pensamiento de ganancia. En la generosidad de corazón, ésta no es un factor a tener en cuenta. Dar es como respirar. No hay elección que hacer. Por supuesto, quieres respirar. Por supuesto, quieres dar.
Cuando de eso se trata, amado, ¿qué otra cosa queda por hacer en este período corto de vida en la Tierra más que dar? No hay nada que ganar, nada que valga la pena ganar. O podemos decir que la única ganancia está en el compartir, ya que dar no es más que compartir.
Cuando te paras en la cima de la montaña de la vida, no hay nada más que hacer. Les das una mano a todos. No hablas de eso, no agregas tu nombre a ninguna lista. Simplemente, ayudas a todo el mundo en todos lados. Esa es tu posición en la vida. Nadie tiene que saber que le estás ayudando a alcanzar la cima de la montaña. Tú no tienes que saberlo. Todo lo que sabes es que estás hecho para el amor, y que amas generosamente. No pierdes nada con dar, ya que tú mismo eres el regalo. Amado, te he dado como un regalo para el mundo. He dado cada corazón que late al mundo para que se puedan expandir y para que el mundo se vuelva maravilloso porque ustedes están en él.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/cuando-te-paras-en-la-cima-de-la-montana.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
Your generosity keeps giving by keeping the lights on

