Estás Haciendo un Collage
Cuando haces un collage, lo haces. Haces un dibujo con dibujos. Cortas fotos y, espontáneamente, las pegas de este o aquel modo. ¿Cuánto tiempo te lleva? No mucho. Sólo te lleva el hacerlo. ¡Qué liberador que es! No anuncias: “A este collage lo voy a tener hecho para este viernes a la medianoche.” Dices: “Estoy haciendo un collage.” Y eso es lo único que sabes. Estás haciendo un collage.
Cuando haces un collage, no te pones límites. El tiempo es un límite. La vida en el mundo del tiempo te ata a ella. El tiempo hace sus demandas. El avión despega a una hora específica, y tú tienes que estar ahí una hora o dos antes.
Incluso pones despertadores para despertarte a tiempo para llegar a horario al trabajo. Hasta cierta hora es la hora de ver tu programa favorito, y si quieres ver una película, esta comienza a cierta hora. Hasta para el placer, el tiempo te tiene esclavo en el mundo que él graba.
Es cierto, la vida es una eternidad, y tú estás haciendo tu collage. Cada día en la vida mundana estás contribuyendo a tu collage. Tus collages diarios, cuando se unan, tendrán proporciones inmensas. Tú no tienes una eternidad en el mundo, pero no tienes que aplicarte límites de tiempo como se le ponen esposas a un prisionero. Tanto como te sea posible, sal del yugo del tiempo.
Si debes asignarte un límite de tiempo para ciertos aspectos del collage que estás haciendo, asígnatelo a ti mismo, pero no hagas una promesa. Cuando le anuncias al mundo: “Esta parte del collage estará lista para el viernes”, haces una promesa. Tanto como te sea posible, no le haces promesas al mundo, o, si las haces, asegúrate de cumplirlas.
Si le dices a tu hijo: “Este sábado vamos a la feria”, entonces ve este sábado a la feria. Si surge algo que interfiere, y no puedes llevar a tu hijo a la feria, él se decepciona. Incluso si puedes ir el domingo, le has cambiado la pauta. Has hecho un cambio. Sin importar cuán necesario haya sido, has hecho un cambio. Es como si tu auto se saltara un cambio.
En el mundo, cuando se dice una cosa y se da otra deliberadamente, a eso se le llama dar gato por liebre. Cuando no se hace a propósito, se lo llama vida. Se lo llama: “Que así sea”. Se lo llama: “Lo siento, hijo, no podemos ir el sábado. Iremos el domingo.”
Es mejor no comprometerse con el tiempo cuando la vida tiene sus modos de intervención. Es mejor decir: “Iremos a la feria tan pronto como podamos. Estoy pensando en este sábado o domingo”. Después, si es el domingo, nadie se decepciona. No te has decepcionado a ti mismo.
Anótate para darte la libertad de acción que necesitas. No te exprimas, amado. Con frecuencia pareciera que la vida es una carrera, pero no tienes que correr dos millas en un minuto. No hay necesidad de que pongas límites con los que no siempre puedes cumplir.
Si le dices a tu esposa: “Querida, voy a sacar la basura”, sácala, y termina con eso.
No tienes que imponerte límites de tiempo. El mundo ha sido bastante duro contigo. No seas duro con ti mismo. No tienes que hacer promesas. Si debes hacerlas, sólo haz las que puedas cumplir. Incluso para contigo. Estrechémonos las manos por eso.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/estas-haciendo-un-collage.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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