El Sol Hermoso y Amarillo
Llega un momento en el que tienes que olvidarte del cuerpo en el que estuviste alojado. Lo que aprendes cada vez que dejas algo que alguna vez te importó es que realmente no hay nada de lo que debas desprenderte. Hasta diré que, de todos modos, nunca existió eso de lo cual te desprendiste. Seguramente, parecía que sí. Seguramente, te resultaba precioso. Pero cuando la taza de porcelana se te resbaló de los dedos, ¿qué sucedió después de todo? Tienes otras tazas de las cuales beber. La taza de porcelana que se te cayó no era más que un sueño o una idea que tenías. ¿Qué tenía que ver contigo esa taza, amado? Eres más que la taza de la cual bebes.
Cuando haces un viaje, no eres el ómnibus, ni el barco ni el avión en el que viajas.
Cuando te mudas de un ambiente a otro, no eres las habitaciones en las que te mueves.
Eres tú, independientemente del lugar en el que te encuentres y de lo que tengas en la mano. No eres tu entorno. Ni siquiera eres tu nombre.
Cuando tu cuerpo pasa por las distintas edades, seguramente está claro que no eres tu cuerpo.
Cuando haces ese viaje llamado muerte, eres independiente del cuerpo que dejas. Podemos decir que tu salida de la vida terrenal corrobora que existe cosa tal como la muerte. Lo que Yo creé sigue estando creado. Los edificios se pueden derrumbar, los ídolos pueden caer pero tú te elevas, amado. Tú sólo puedes elevarte.
El sol se pone, pero no se ha ido a ningún lado. El sol poniente no se pone en absoluto. El sol está adonde está siempre. Sólo que, como aparentemente desaparece en la puesta, el sol hermoso y amarillo está oculto detrás de la pantalla de la Tierra.
Cuando dejas tu cuerpo, eres libre como un ave. Entregas el pasado y toda la acumulación que sentías que estabas obligado a llevar contigo. Ahora, te fugas, por así decirlo, y ahora vuelves a retomar el vuelo, y ahora ves desde un ángulo distinto, y ahora vuelas alto.
O, podríamos decir, ahora sabes sin dudas dónde estuviste siempre, y que nunca fue de otra manera.
Tu cuerpo innecesario podría estar enterrado en el suelo, pero tú no, no tú, Mi amado. Estás, como siempre, ubicado en el Cielo simple Conmigo. O, podemos decir, estás en todos lados y por lo tanto, no estás precisamente en cualquier lado.
Cuando las campanas repican para decirte que dejes tu cuerpo, y tú sigues y lo haces, también dejas al tiempo y al espacio detrás. Y así ingresas en la Totalidad, incluso si tal cosa no existiese, si ni siquiera fuese algo real que dejar. No dejas nada porque no existe tal cosa. Los seres queridos que dejas continúan con la vida en el plano terrenal. Se sienten privados de ti, pero el amor, todo su amor y todo tu amor, te acompaña, y llegas a la conciencia plena. Ahora tienes conciencia plena del amor y de toda la Realidad del amor. Tú te acompañas, y Me acompañas a Mí, y estás brillando en la Totalidad del amor que siempre existió.
Amado que lees esto en este preciso momento, deja tus preguntas atrás. Deja atrás tus palabras retorcidas de porqués y peros y cómos. No importa tu comprensión. No tienes que comprender. Tu corazón puede sentir. Tu corazón puede sentir la Verdad de la que hablo. ¿Qué tiene que ver mi comprensión o falta de comprensión con la Verdad?
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/el-sol-hermoso-y-amarillo.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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