Como Una Piedra Maravillosa
Ahora ves cómo es que no hay viaje. Tu cuerpo va a algún lugar, y tú lo acompañas, pero estás arraigado en la Tierra y en el Cielo.
Sin importar el paisaje, eres como una piedra maravillosa recogida en cierto lugar, y dejada luego en otro lugar. La piedra es la misma piedra.
Nada cambió. Tú, sin embargo, sientes que has sido recogido y depositado en otro lado, y ves esto como si fuera un problema. Igualmente, estás en un sueño. No eres un extraño. Eres un residente del lugar en el que siempre has estado. Solamente piensas que estás en otro lugar. Siempre has estado en la Eternidad. Eres lo Infinito de lo Eterno.
Eres el sol que aparentemente viaja, pero es la Tierra la que gira alrededor del sol.
Otro lugar aparece, y tú estás situado todo el tiempo en Mi corazón. Arraigado en Mi corazón, no puedes estar arraigado sino en Mi corazón. Mi corazón es lo Eterno y lo Infinito, y tú estás exactamente Conmigo.
“Reside conmigo” es sólo una expresión, ya que tú no resides en ninguna otra parte. Del mismo modo podría decir “Ven, quédate donde estás y de donde no te puedes ir".
Amado, el mundo sensible en el que habitas es obvio, mientras que la tierra espiritual en la que habitas, donde realmente vives, está oculta aparentemente.
Pero, nada está oculto. Vives en un plano parejo que en un momento de tranquilidad se asemeja a una gota de rocío. La gota pende. Está suspendida en el aire. Siempre está pendiendo en la calma de Mi aliento. Tú y la vida son como gotas de rocío, llenas, ricas, luminosas, suspendidas en el aire, listas para caer pero no del todo listas, volviéndose más completas, expandiéndose, expandiéndose cada vez más, por siempre pendiendo.
El momento es ahora.
Te diriges hacia ti. Te acercas sigilosamente a ti y dices: “¿Quién eres? ¿Qué estás haciendo aquí? ¿De dónde provienes? ¿Adónde vas esta noche?”
Tu Verdadero Ser se ríe y te contesta: “Donde estoy cada noche es con Dios. Y donde estoy cada día es con Dios.”
Una montaña parece asomarse en el cielo, y se pregunta a sí misma: “¿Quién es la que se está elevando en el cielo? ¿O es el cielo que se está acercando a Mí? ¿Soy el cielo así como la montaña? ¿Le gusto al cielo? ¿Me abarca? ¿Estamos relacionados el cielo y yo? ¿O somos lo mismo? ¿Somos ilusiones de lo mismo?”
La montaña además pregunta:
“¿Y qué son esos seres llamados seres humanos que me escalan para alcanzar la cima del sol, y qué sucede entonces? ¿Por qué esos seres humanos espían por sobre el borde del mundo que no tiene bordes aunque ellos así lo piensen?
“La Tierra es redonda, y Yo soy la cima de una montaña posada sobre esa redondez. Aparentemente, no puedo corretear, por eso los seres corretean hacia mí. ¿Llamé Yo a los seres o ellos me llamaron a mí? Y si cantaron, ¿qué canción cantaron? ¿Cómo escuché y cómo respondí? ¿Dejé de responder alguna vez?
“Soy la montaña que la gente escala, y soy la montaña que la gente desciende. Soy la montaña inevitablemente, y tú que me escalas inevitablemente eres un ser que escala grandes alturas.
“Y soy el cielo que se aparece ante mí. El cielo es mi telón de fondo sobre el cual aparezco. Todo es telón, y todos los seres humanos exploran.
“Estamos todos inmersos en los demás. Nos perdemos y encontramos dentro de nosotros. Buscamos dentro de nosotros, ¿con qué fin? Sin ningún fin, ya que todo es gota de rocío lista para caer, incapaz de ir a ningún lado ya que no hay lugar donde ir, sino siempre hacia adelante y hacia ninguna parte. Arraigado en este momento de suspensión, hay un silencio, y todos somos ese silencio.
“Nos tomamos las manos en un espejismo, pero, dentro de este espejismo yace la completitud, y no existen las partes.
“Estamos seguros en el corazón de Dios, que también está dentro de nosotros, fuera de nosotros y por siempre en ningún lado sino en todos lados, sin principio ni final, sin pasado ni futuro, sólo en este momento.
“¿Quién es este ser que me escala? Yo, la montaña, también soy un ser. En las nubes o en la foto, estoy siendo, y el hecho de ser es impresionante. Yo que existo, y tú que existes, adónde estamos no estamos, ya que somos una simple exhalación de Dios recreándose a sí mismo en nuestra forma.
La creación crea. Escala y desciende, y se eleva por siempre. En este preciso momento estamos completos, incluso mientras tratamos de completar nuestros seres ya completos.”
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/como-una-piedra-maravillosa.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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