Sean como los Amados Animales
Vuelca tus preocupaciones sobre Mí. No tienes porqué tenerlas. Son extrañas a ti. No tienen nada que ver contigo. Vas en pos de tus preocupaciones, las repites una y otra vez y creas angustia en tu corazón y en los corazones alrededor vuestro. Hay una vibración de preocupación y no es precisamente una hermosa canción.
Cualquier cosa que te sobresature para sentirte en paz, vuélcala hacia Mí. No te pertenece. No tienes porqué cargar con ella. Entrégamela. Tengo un cesto especial de basura para ello. Tus preocupaciones no Me desconciertan. No son una carga para Mí. Las pongo adonde van las preocupaciones y es en el apilamiento de basura. Las preocupaciones no son buenas para ti. No valen la pena. Son un desgaste. Una vez se ha ido la preocupación, ¿qué causaría angustia en tu corazón? La preocupación es una búsqueda fatua. Es una mala hierba que crece. Despréndete de ella.
Cuando encuentras una preocupación más, es como si te habituases a tenerlas, como si no pudieses vivir sin ellas. Envíalas directo a Mí. Tengo una planta de reciclado instantáneo. Las convierte en cenizas de inmediato. Dejan de existir. La preocupación es una creación propia del mundo. La preocupación sería inexistente si no cooperaras, si no fueses realmente insistente. Cualquier cosa que sea que ocurra, tu preocupación es un añadido. La preocupación es como la salsa que viertes al tope de un puré de patatas. Si el puré de patatas es como tu vida, la preocupación es un tope encima de otro.
La preocupación es enajenante. Te castiga antes de tiempo. Es una lenta tortura. Es un golpe de Estado.
La preocupación es invasiva. Es un furtivo ladrón. Te desgarra el corazón. Se dispersa por sí misma.
Sean como los amados animales de la Tierra quienes saben vivir sin preocupaciones. Toman la vida tal como les llega.
Sean como las flores que crecen. No les preocupa si el agua les llega a través de la lluvia o de una regadera. Los animales y las flores son más sabios que tú. Ellos saben que la preocupación no hace una pizca de diferencia si encuentran una mortandad a su paso. La preocupación alimenta tu corazón. Toda preocupación está fuera de lugar,* Amados. *No tiene lugar en tu vida. No es tu salvación. No es preventiva. Causa dolor. Es un enemigo con apariencia de amigo. La preocupación hace sonar la alarma una y otra vez, presuntamente para tu propio bien cuando en realidad es en detrimento tuyo.
La preocupación es un lastre. Es una nota discordante. Es un maleante.
La preocupación es innecesaria. Te perturba. Piensas que la situación te conduce a la preocupación pero la preocupación es un hábito aprendido. No culpes a las circunstancias por tu ansiedad. La preocupación se robaría el show. Martillaría sobre ti. Exprimiría todo tu gozo interior. Te plagaría con dudas. Extraería tu confianza. Volvería trizas tu corazón.
La preocupación ronda al acecho dentro tuyo, lista para atacar en cualquier momento. Solo se vale de buenas excusas. Preocuparse no es una prueba de gallardía. La preocupación hace gala de sí misma pero te genera dolor. Roba tu paz mental y te lacera.
Sucumbe a las preocupaciones. Ponlas en Mis manos. Basta de preocuparte de una vez y por todas. Sentenciemos la preocupación al olvido. La preocupación te mantendría prisionero y nunca te permitiría la libertad condicional. Te mantendría incomunicado. Te mantendría encadenado. La preocupación es una bala que encuentra un blanco fácil.
Anúnciame tus preocupaciones y deshazte de ellas. Verdaderamente no las necesitas. No te benefician en absoluto. Son un saboteador. Derriba la preocupación, elévate a Dios.
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