A los ojos del mundo
Tú aún tienes la idea de que tienes que ser perfecto a los ojos del mundo. Como has adoptado los ojos del mundo, esperas ser perfecto en cada página de tu vida. Al hacerlo, haces imposiciones sobre ti mismo. Te impones marcas que no puedes alcanzar, o no puedes alcanzarlas en ese momento, o no puedes alcanzarlas sin el gran desgaste y desgarre. No tienes que obtener una “A” todo el tiempo. No tienes que obtener “A”, ni “B”, ni siquiera “C” todo el tiempo. Lo mejor es no tener calificaciones para nada.
Cuando tienes que forjar tu camino a través del río y llegas al otro lado, no te calificas. Tú no dices: “Pude haberlo hecho mejor. Pude haberlo hecho más rápido. Pude haberlo hecho más fácilmente. Pude no haberme mojado tanto. Pude haber cruzado en un lugar diferente…” No te das una calificación. Cruzaste el río. Lo lograste. Muy a menudo, cuando te estimas, has estado subestimándote a ti mismo, y te has encontrado insuficiente.
Y si ocurrió que no lograste cruzar el río, si te regresaste, eso también podría haber sido la cosa correcta que debías hacer. Talvez lo vas a cruzar otro día, o talvez irás en una ruta diferente. ¿Quién va a decir que no cruzar el río fue un error? ¿Quién va a decir que eres menos porque no cruzaste o más porque lo cruzaste? Verdaderamente, ¿qué está en juego en cada cruzada del río? Talvez no tiene que ser cruzado. Talvez está muy bien haberse quedado en ese lado del río.
Me daría gran gozo si Mis hijos soltaran la idea de fracaso en todas sus gradaciones. No hay medalla que deban ganar. Desde donde me siento, no existe hacer bien, porque sé que hacen todo lo bien que pueden en cada momento. Yo nunca quiero que ustedes se azoten. A donde quiera que vayan en la vida, lo que sea que hagan, está bien. Está hecho. Y ahora, es hoy.
Tú no puedes fallar en la vida. Es tu vida, y la vives como la vives día a día, lo mejor que puedes cada día.
La vida es más que sobrevivir, y aún así, no se requiere que seas un corredor de primera posición.
Ciertamente, tú quieres extenderte a ti mismo algunas veces, pero no todo el tiempo. También es bueno relajarte. No te esfuerces en la vida. Cristo no se sobre trabajó. Se tomó el tiempo para disfrutar su caminar en la Tierra. Viajó con poca carga.
Tu vida en la tierra no tiene la intención de ser un examen que tomas. Tu vida es para vivir, así que la vives y te honras a ti mismo haciéndolo. Generalmente la perfección no vale el precio que pagas por ella. Es mejor ser amable que sobresalir.
La vida realmente no es una carrera que corres. No hay prisa. Puedes deambular a través de la vida. La vida no es algo en lo que tienes que ganar todo el tiempo. Ganas al disfrutar tu vida y no al establecer nuevas marcas. ¿Qué es exactamente lo que sientes que tienes que lograr? ¿Qué carrera es la que crees que estás corriendo? ¿Qué es tan urgente respecto a la vida?
No te retires de la vida. Ni te esfuerces en la vida. Rózala. Disfruta. Y si tienes que correr una carrera, córrela bien. Y si sales en el primero o en el último lugar, apláudete igual.
Translated by: MargaritaPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/los-ojos-del-mundo.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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