¿Qué Hizo Grandes A Los Grandes?

God said:

Tienes prioridades. Tienes muchas prioridades en el trabajo, en la escuela, en el hogar. ¿Cuál es la mayor prioridad? En todas las circunstancias, ¿Cuál es la Historia Más Grandiosa de Todas?

Es el amor, amado, y tú eres él.

Tu prioridad por sobre todas las cosas es tener conciencia del amor.

Cuando tienes pan horneándose, en algún lugar de tu mente, eres conciente de que tienes pan cocinándose en el horno. Sé conciente de que eres una nave de amor. Tienes un corazón de amor, y el amor mismo es la levadura que hace que el amor se eleve.

La prioridad de amar no tiene que estar antes que todo en tu mente, aunque es tu prioridad principal. Podríamos decir que el amor es la silla sobre la que te sientas. Eso es todo. No tienes que estar todo el tiempo pensando “Soy amor. Estoy aquí para amar. Para amar es para lo que estoy aquí”. Piénsalo a veces, y después, como si fuera un deseo que pides, olvídate de los pensamientos de amor para que le permitas al amor nacer.

El amor forzado no es amor. Mantenerse impasible no es amor. El amor es el amor. Ser conciente del amor es suficiente. Es lo dominante.

Eres una criatura del amor aquí en la Tierra, nacida para amar. Incluso si la vida se te presenta de un modo desfavorable, todavía debes amar.

¿Qué hizo Grandes a los Grandes? Si estuvieras ante ellos, ellos te amarían. Te amarían. No sabrían hacer otra cosa más que amarte. Ni pensarían en eso. No se preguntarían “¿Amo a éste que está ante mí?” Esa no era una pregunta que hacerse, ni una decisión que tomar.

Ellos no se dijeron “Amaré a éste sin importarme nada”. Simplemente amaron a quien estaba ante ellos. Para los Grandes no existía el concepto de “sin que nada importe”. No podían hacer nada más que amar. No querían hacer nada más que amar. Mucho tiempo antes, habían aceptado que eran amor, y no buscaban razón para amar, o para no hacerlo.

Podríamos decir que tenían piernas largas, y por lo tanto pudieron cruzar tierras y mares en unas pocas zancadas. Ellos ya andaban dando zancadas por el Cielo. Del mismo modo, porque sus ojos estaban bien abiertos, podían ver ampliamente. Ellos no se tropezaban ni caían ante la imperfección y te veían tal como eras. Me veían a Mi en ti. La forma humana no interesaba. Era Yo lo que interesaba.

No es que lo hayan pasado por alto. No se chasquearon la lengua en señal de desaprobación y luego se convirtieron en amor. Habían dejado atrás todos los chasquidos en el mundo, y lo único que quedaba era el amor. El amor es sabio. Es muy sabio el amar.

El amor del que hablamos no es sensiblero. No es emotivo. No usa ropas extravagantes. El amor del que hablamos es simplemente, amor. Los Grandes amaban a grandes escalas porque venían del modo en el que lo hacían.

Cuando te sientas sobre un árbol, te estás sentando sobre un árbol. Puedes ver más lejos que cuando estás sentado sobre el suelo. Puedes ver más lejos con un telescopio que lo que puedes ver con un microscopio. El telescopio te ayuda a ver a lo lejos. Los Grandes tenían una visión telescópica. Sin embargo, si un Grande hubiera mirado a través de un microscopio, él hubiera visto con los ojos grandiosos del amor. Se hubiera bendecido al ver los milagros magnificados de Dios delante de él.

Podríamos decir que los Grandes no eran hipermétropes ni miopes. Podemos decir que estaban dotados de la visión. Veían. Veían ante sí lo que ellos mismos eran.

Entérate de Quién eres, y tu visión será mejor.

Translated by: Cecilia R

 

Your generosity keeps giving by keeping the lights on