La Luna del Año
Sabes que el tiempo sólo es relativo. Sabes que a veces el tiempo transcurre deprisa, y a veces lo hace lentamente. Te parece que el día de Año Nuevo fue hace poquito, pero de alguna manera, la luna del año está menguando, y el año ilusorio ya casi se ha terminado. Como si faltase sólo otro minuto. El tiempo parece acelerarse cada vez más. Tú, espera para pasear, incluso si el tiempo permaneciera quieto, aunque el tiempo no exista. Los períodos de tiempo no existen realmente. El tiempo es un impostor que te tiene subyugado.
El tiempo te arrastra como un imán. El tiempo te atrae de la misma manera en que la luna atrae a la marea. El tiempo ha hecho valer sus derechos sobre ti. Se ha convertido en el pilar principal. El mundo gira en torno a él. El mundo le hace reverencias. Aunque el tiempo es una fantasía, el mundo le hace reverencias. Todos coinciden y se encuentran a la hora aparente.
En su lugar, mira a la Eternidad. Mira a la Inmortalidad. Son más grandes que lo que el tiempo podría pretender ser, pero es el tiempo el que ha capturado tu consciencia. El tiempo no espera a nadie, dices, aunque en el Cielo no existe el tiempo, no se percibe el tiempo, no hay estragos del tiempo. Supongo que podrías decir que el tiempo es la Eternidad tendida a lo largo del tendedero. Podrías decir que el tiempo es sólo una sombra de la Eternidad. Aunque, en realidad, la Eternidad es tan vasta que no puede ser tendida. La Eternidad es más bien como el aire que respiras. El aire es invisible, pero aún así lo inhalas y lo exhalas. Supongo que podrías decir que el tiempo determina la Eternidad, o que el tiempo hace burbujas con la Eternidad, o que el tiempo es la Eternidad racionada, o que el tiempo es una breve sombra de la Eternidad, pero ninguna de estas suposiciones es verdadera, pues no hay vela que sostener ni vela que pueda ser contemplada al lado de la luz de la Eternidad.
Y tú eres un Inmortal. No hay tiempo conferido a la Inmortalidad. Eres un Ser Eterno. Tu cuerpo es un mero accidente frente a la Eternidad. Eres Eterno por naturaleza. Tu cuerpo es algo pasajero. ¿Y por qué querrías conservar tu cuerpo para siempre cuando sólo es una pincelada en la que estás inmerso durante esta coyuntura percibida en la Eternidad a la que se le llama tiempo? El tiempo toca un gong. La Eternidad es silenciosa. El gong se impone sobre el Silencio. El tiempo se impone sobre la Eternidad. Y aún así ni la Eternidad ni el Silencio resltan ser afectados.
Tiempo parece ser lo que te lleva comer una pera deliciosa, o no comerla. El tiempo no existe, y aún así el mundo toca los tambores del tiempo. El tiempo toca sus campanas, aunque sólo sea bravuconería.
No puedes quedarte nunca sin tiempo, amado, porque el tiempo no existe. Hay temporizadores, pero no hay tiempo que pueda agotarse.
Y aún así en la Tierra, Mis hijos corren para llegar a tiempo y no llegar tarde. El tiempo es un sinvergüenza que te engaña. El tiempo es un estafador. Le gustaría llevarse los aplausos. A la vida en la Tierra se la mide en tiempo, pero el tiempo no existe. El tiempo no puede ser nunca capturado. No se puede poner a la Eternidad dentro de un monedero ni se la puede marcar con el goteo de un grifo. No existen los momentos. Los relojes hacen tictac, pero no marcan nada. La Eternidad no puede ser medida, del mismo modo en que tu Realidad tampoco puede ser medida.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/la-luna-del-ano.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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