La Eternidad de Todos los Días
Hay momentos en los que no tenemos nada que decir. Las palabras no son necesarias. Estamos contentos con sólo sentarnos hasta ociosamente, digamos, sin preocuparnos por nada en el mundo. ¿Qué deseos hay que satisfacer con urgencia cuando Nosotros, Nosotros Mismos, nos sentamos tomados de la mano? Todo se suspende en este momento de Unión reconocida. Estamos tan cerca como podemos. Esta es la Tranquilidad Suprema. Ahora es cuando Nuestros corazones se juntan en un momento sensacional de Unicidad. Ni siquiera hay una pregunta, nada que preguntar, nada que pedir más que sentarnos de este modo cuando Nuestros corazones están entrelazados en el amor. ¿Qué iguala a esto, amado? ¿Qué se acerca a este momento de Unión que es, en realidad, la Eternidad? Un vistazo fugaz de Eternidad todavía es Eternidad. La Eternidad no es finita.
Podrías sentir que te elevo para que te vuelvas Uno conmigo. No es necesaria la elevación. Este es un momento de todos los días. Es la Eternidad de todos los días.
Cuando estamos del brazo, ¿qué preocupación puede haber? ¿Qué puede existir como para que nos preocupemos?
En estos momentos, es suficiente conque Nos sentemos juntos en un ensueño más allá del pensamiento. Estamos más allá del pensamiento, amado. No tenemos nada en que pensar porque EXISTIMOS. Existimos, y eso es suficiente. No se necesita de más exploración. ¿Qué más hay que saber? Somos un magneto de amor, y nada más que amor. Nadamos en una laguna de amor. Haraganeamos en una laguna de amor.
Nuestros corazones se funden en la Unicidad. Nuestros corazones fundidos rebalzan, y todos los corazones se llenan con esta solidez de la Nada que llena el corazón. Adonde residimos hay un crescendo de Silencio. El Silencio supera a todo lo demás. No hay más que superar. En la profundidad de la pileta de Nuestra Unicidad Silenciosa, no hay más que el Silencio de la Unicidad. El Silencio no hace ruido. El Silencio expulsa a cualquier otro sonido.
Quiero decir 3 hurras por Nuestra Unicidad, pero Estamos tan absortos en esta Unicidad irrefutable que no necesitamos decir nada. Es nuestra Unicidad de Ser, estamos más allá de los hurras. ¿Qué se puede gritar cuando Estamos inmersos en el Silencio de Nuestro Amor? ¿Qué voz puede hablar?
Y entonces nos fundimos en Nuestra Unicidad, estamos callados en Nuestra Unicidad. Podría decirse que estrujamos cada momento de este Silencio exquisito, y aún así, como estamos inmersos en la Completitud del Silencio, no hay nada que estrujar. Yacemos sobre una balsa de silencio. No hay nada más que el Silencio apacible. Nada se acerca. Solo existe la proximidad, y no hay lejanía. Hay Unicidad. Cualquier cosa que no sea Unicidad no existe.
Está el Estado Verdadero de la Existencia. Seamos concientes o no de esta Unicidad, somos esta Unicidad. No podemos ser nada más. Nuestras mentes pueden deambular en una especie de ensueño en el que Uno se vuelve dos o tres o cualquier variedad de números que se extiendan en el pensamiento. A esta extensión del pensamiento se la llama Vida en la Tierra. Los sueños pueden ir adonde quieran, pero son sólo pensamientos. Nosotros existimos más allá del pensamiento.
Me la paso diciendo Nosotros para que sepas que incluyo lo que piensas de ti mismo. No eres un rezagado. No hay rezagados. Solo hay pensamientos de estar rezagados. Estas incluido en Mi propia respiración. No hay exterior. Solo existe el interior, pero cuando no hay exterior, tampoco existe el interior. Todo lo que puede existir es la Unicidad. La Unicidad es todo lo que existe, esta maravillosa Completitud de Unicidad de la cual no nos podemos separar, desde la cual la separación sólo puede ser pensada e imaginada.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/la-eternidad-de-todos-los-dias.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
Your generosity keeps giving by keeping the lights on

