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Heavenletter # 2939 - ACOSTUMBRENSE A LA BUENA FORTUNA, AMADOS

Dios dijo:
Algunas grandes bendiciones están camino hacia ustedes. Practiquen ahora; practiquen el recibir tesoros sin abrumarse. Incluso al enviárseles el diamante Kohinoor, por ejemplo, tómenlo sin ningún problema y continúen su camino. Ustedes no tendrán que saltar de arriba para abajo a cada nueva llegada de alegría casi insoportable. No tendrán qué detenerlo todo por el placer de haber sido bendito. No tendrán que llamar a sus amigos para hablarles sobre ello, no tendrán que llamarle a nadie. No necesitarán tiempo para recuperarse. No tendrán que traerse de vuelta a la Tierra, pues en primer lugar ustedes aceptarán la buena fortuna como un acompañamiento de su buena vida. ¿Por qué no tendrían buena fortuna? Ustedes se sentirán igual que el aire que respiran. ¿Por qué no tendrían aire qué respirar?
Dejen que se vuelva común el que sean recompensados por ser un Ser Humano sobre la Tierra. Dejen que se vuelva común el que bellos e inimaginables tesoros los haga brillar. Dejen que se vuelva común que el aprecio de los demás se apile sobre ustedes. Dejen que se vuelva común el que la alegría poco común los sacuda, sólo que por supuesto, no se sacudirán porque les será común recoger la buena cosecha.
Ustedes continuarán tal como son, naturalmente, irradiando su luz, sin que su buena fortuna les sorprenda en absoluto. Les pertenece, saben…es para ustedes. Levanten sus manos con las palmas hacia arriba para recibir todo lo que ha estado esperando por ustedes. Ensordecedora es la avalancha de buena fortuna que les pertenece cada día, todos los días de su vida ahora.
Acostúmbrense a ello, amados. Acostúmbrense al reconocimiento natural desde su ambiente que ustedes son un rayo de Mi luz.
Cuando cualquiera reciba una bendición, ustedes sabrán que también es suya, por supuesto. Lo que cualquiera recibe, ustedes también lo reciben. No hay vallas, no hay trueques, nadie ha sido excluido, mucho menos todos ustedes, ustedes que son Mi preciosa rosa que Me bendice día a día.
¿Qué les parecería el que no haya distinción entre el rico y el pobre, cuando todos sean ricos y nadie sea pobre?
¿Qué les parecería amar a todo el que conozcan?
¿Qué les parecería el que todos los amen?
¿Qué les parecería el que todo sea alegría para ustedes?
¿Qué les parecería el que ya no exista dolor o sufrimiento o enfermedad o preocupación o temor?
¿Qué les parecería el que todos al ver en sus ojos, me vea a Mí?
¿Qué les parecería el agradarse y apreciarse a sí mismos y a cualquier otro ser?
¿Qué les parecería el que todo estuviera a tiempo, cuando toda buena fortuna los alcance cada día?
¿Qué les parecería el poder continuar con todo?
¿Qué les parecería reírse cuando la agujeta de su zapato se rompa?
¿Qué les parecería el agradarse a sí mismos cuando ya no estuvieran tensos?
¿Cómo se sentirían cuando rompan con todo límite, pues los límites se desvanecerían a su petición?
¿Qué les parecería sostener al mundo entre sus brazos como un acordeón? ¿Cómo disfrutarían tocando el acordeón del mundo al saber qué tan afinados están ustedes y el mundo? ¿Qué les parecería saber que ustedes siempre están afinados y todos también?
¿Qué les parecería ir más allá de la idea del placer y el dolor?
¿Qué les parecería sentir solo alegría, alegría el día entero, alegría y más alegría, toda esperando por ustedes?