Heavenletter # 2933 - EL OCEANO DE DIOS
Dios dijo:
Toda gloria a esta fluctuación en el mundo que ustedes llaman vida. Todas las entradas y salidas están llenas de gloria. Esta entrada a la vida sobre la Tierra está llena de gloria, también la salida. Es un baile, se teje dentro y fuera. Es un desfile. Ustedes son muy parciales en este episodio en la Tierra. Ustedes lo han amado tanto que a veces han creído que este interludio es todo lo que hay. Ustedes ven una línea marcada a lo largo del horizonte tal como lo haría una regla de madera. Doce pulgadas quizá, y ustedes han llegado a la conclusión de que esa es toda su vida, esta breve línea que comienza y termina en la Tierra.
Cuando comienza la línea, hay regocijo. Cuando la línea cae, hay pena y ustedes, adelantándose al tiempo, en ocasiones lloran cuando se despojan de la piel del mundo y continúan sin densidad, como si algo grave hubiera ocurrido. ¿Qué ha sucedido, amados? ¿Qué es lo que creen que comienza y termina cuando no existe comienzo ni final? Todo lo que puede suceder es que el escenario cambia. ¡Ustedes se mudan hacia otra ciudad muy cerca de aquella a donde habitaban antes durante el lapso ilusorio de su tan llamada vida sobre la Tierra!
Por supuesto, todo el tiempo ustedes tienen sus pies en dos barcos, uno llamado Tierra y el otro llamado Cielo. Cuando ustedes dejan su cuerpo en la Tierra y vuelan hacia el Cielo, todo lo que sucede es que ustedes dejan su cuerpo y vuelan hacia el Cielo. ¿Por qué no habría de ser causa de celebración el marcar su ascenso y adquisición del Cielo de tiempo completo, Cielo sólido, su disfrute del Cielo sin la ilusión de seguir un argumento y creerlo?
Que cosa tan maravillosa cuando brotan sus alas y vuelan hacia Mí plena y concientemente. En verdad, amados, no hay transición. Todo es un suponer, como si ustedes estuvieran en cualquier parte excepto conmigo. Cuando ustedes dejan la Tierra, en verdad empacan todos sus problemas y los dejan atrás. No es siquiera que ustedes los dejen atrás. Estos se desvanecen ante la vista. De todas formas nunca existieron. No importa qué tan reales les hubieran parecido, siempre fueron evanescentes, fueron una humareda y eso es todo lo que fueron. No importa qué momentáneos hayan sido para ustedes, no fueron más que olas que dejó el paso de un barco. Ni siquiera fueron eso. Las olas eran sus pensamientos retorcidos en cierto patrón. Los problemas fueron una cuna de gato que ustedes hicieron con hilo y cada estructura desapareció con la aparición de la siguiente y ninguna existió en realidad. ¿Cómo y dónde existirían cuando estas fueron un mero movimiento por un instante?
La realidad se esconde donde está el tiempo. Existe una apariencia y esta se llama vida en la Tierra. La vida es una novela escrita sobre arena o en las olas del Océano. El agua del océano literal no se consume a sí misma en preocupación. Las olas saben que son olas. Ellas son el océano y sin embargo, son olas. Para ellas no es un rompecabezas el que sean olas. Es la cosa más natural en el mundo el que se plieguen y desplieguen. Sólo disfrutan el movimiento, ellas no saben de pérdidas. Dondequiera que una ola se encorve, lo toma como una cuestión de curso y se disfruta a sí misma. Una ola remonta a una ola de sí misma. Es como un pez feliz, nadando en el océano que ama.
Así que ustedes son olas que nadan en el Océano de Dios. Ahora sepan que ustedes son el Océano en el cual nadan.

