Heavenletter # 2912 - RECOLECCION DE BAYAS
Dios dijo:
Cuando van al bosque a recolectar bayas, ustedes saben cuáles escoger y entonces escogen aquellas que están maduras y listas para recolectar, tan maduras y listas que casi caen en su mano.
Si Comparamos la recolección de bayas con su vida o con su día, es como si estuvieran escogiendo todo lo que está a la vista. Toda vista y sonido está a su alcance: moras ácidas, espinas, tráfico, bocinas tocando, música, gritos, zarzas. Todo está al alcance de su vista y de su oído y se atascara en alguna parte de su mente.
Es mejor saber qué bayas quieren escoger y no acumular todo lo que se les presente en el bosque.
¿Qué es lo que ustedes buscan al comenzar su día? Concéntrense. No necesitan dejar que entre toda la chusma, no deben hacerlo.
Si el día es su hogar, éste no tiene que ser la Gran Estación Central. No necesitan dejar que todos y todo entre en su hogar. No tienen que recibir todo por igual. No tienen que dejar entrar a los lobos o a los osos. No tienen que estar abiertos a dificultades. No tienen que dejar entrar a las malas noticias.
Ustedes saben que no necesitan suscribirse a toda revista que haya.
Transfieran este conocimiento a lo que ustedes se suscriben en la vida.
Piensen en la recolección de bayas. C¿uántas bayas recolectarán en el bosque si recolectan todo lo que esté a la vista? ¿Qué tan lejos llegarán? ¿Qué traerán a casa para comer? ¿Qué tendrán que desechar? No pueden recoger toda hoja y ramilla y no pueden conservarlas.
Es como si estuvieran votando. No pueden votar por todo candidato. Todos pueden ser buenos y aún así ustedes tienen que elegir.
Estoy hablando sobre los acontecimientos en la vida. Ustedes no tienen que registrar toda la conmoción en la vida más de lo que tienen qué escoger en el bosque donde recolectan bayas. Ustedes pueden elegir qué pensamientos quieren. Quizá quieran evitar el ruido, lo escuchan y sin embargo, no tienen por qué absorberlo todo. Pueden dejar ir algunas cosas.
Cuando ustedes siembran plantas de semillero, puede no haber espacio en su jardín para todas.
No hay espacio en su cabeza para todos los pensamientos que conservan. Poden sus pensamientos. Conserven aquellos que los elevan y dejen ir a los que los frenan. Los pensamientos negativos los frenan. No importa qué tan correctos puedan ser los pensamientos negativos, estos los frenan. Desde luego que los frenan de ser felices. Ustedes los escogieron, ustedes se aferraron a ellos, ustedes los repitieron. Estos entraron a su cabeza y se atascaron ahí. Ustedes los compraron. Ustedes son el comprador y el proveedor de sus pensamientos.
Reflexionen en qué pensamientos conservar y cuáles desechar. Ellos son sus pensamientos, amados. Cualquiera que sea su origen, ahora ustedes pueden elegir cuáles les servirán y cuáles no. Recolecten sus pensamientos. Coloquen los negativos sobre un periódico, luego enróllenlo alrededor de ellos y arrójenlos a la basura, ni siquiera en el bote de reciclaje…en la basura. Sólo deséchenlos.
Consideren a los pensamientos negativos como comida echada a perder. Con el tiempo, solo tienen que desechar la comida echada a perder. Ustedes lo saben mejor, más que conservarla o recalentarla y esperar a que ya no esté deteriorada. Miren, hasta pudieron haberle tomado gusto a la comida contaminada. Entonces re-eduquen a sus papilas gustativas. Coman un poco de buena sopa casera, un pan maravilloso, un dulce postre. Ustedes tienen derecho a buena comida y tienen derecho a pensamientos que los apoyen y los conduzcan a lugares.

