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Heavenletter # 2911 - EL JARDIN DEL CONOCIMIENTO

Dios dijo:
¿Qué urgencia hay en su interior que ansía saber la respuesta a todo? Amados, el conocimiento tiene sus límites. Tan pronto como saben algo, todo está hilvanado. Ustedes lo han hilvanado. Han hecho un círculo completo y lo han encerrado. Cuando mantienen completo al círculo, mantienen fuera otras posibilidades.
Quisiera hablar sobre las virtudes del no saber, la virtud de dejar bien abierta una pregunta, permitiendo que crezca más, permitiendo que se llene de sí misma en lugar de respuestas. Las respuestas son ordenadas. Terminan en un punto. Un signo de interrogación permite mayores posibilidades. Hay temas sobre los cuales nunca existe la última palabra.
Si hubiera una última palabra, esa sería Dios. Sin embargo, Dios también es la primera palabra. En realidad no hay intermedios. La sóla palabra “Dios” lo abarca todo. El Vasto Campo de la Sabiduría no abarca al intelecto. El intelecto quisiera ser un compañero igual, sin embargo, simplemente el intelecto no puede apostar lo suficiente. Este no puede participar en los grandes juegos. El intelecto sirve en su propio dominio, pero su dominio tiene límites. Es sólo que el intelecto no es un jugador lo suficientemente grande. Todo el crédito es para el intelecto, sin embargo solo puede ir muy lejos.
El intelecto en realidad no quiere derribar puertas. Quiere recolectar todos los pequeños y ordenados paquetes que pueda y luego cerrar las puertas.
La sabiduría, como opuesta al conocimiento, deja puertas bien abiertas. Incluso podemos decir que la sabiduría quita totalmente las puertas.
Por su naturaleza, el intelecto debe tomar partido. El intelecto desea toparse con algo. El intelecto desea confines. Tendría límites, muy ordenados, algo como un jardín formal. Muy agradable para caminar por él, sin embargo, diseñado en una forma reconocible. Se puede hacer un mapa de un jardín formal.
El Jardín del Conocimiento es un poco silvestre. Algunos pueden considerarlo muy silvestre. Es un Jardín de Maravillas…tiene un plan. Sin embargo, este sigue un patrón, uno tan silvestre que el intelecto no puede capturarlo, no puede poner un dedo sobre él. No se puede elaborar un mapa de él, pues es un mapa que tendría que cambiar ante sus propios ojos de acuerdo a la expansión de su conciencia.
El Jardín del Conocimiento es un Jardín de Sorpresas. Está lleno de ellas, una tras otra. Ustedes quedan boquiabiertos; están ávidos de curiosidad. No hay circunferencia. No hay cima, no hay fondo, no hay costados, no hay medidas en absoluto y sin embargo, es un Jardín de Esplendor, este Jardín inconmensurable de Sabiduría.
Ustedes ya han estado aquí, han vivido en este Jardín de la Sabiduría. Siempre está a su disposición. Puede no serles perceptible y sin embargo, ustedes tienen más conciencia de él que conocimiento. De vez en cuando algo les resulta familiar. Toman una respiración profunda y luego se olvidan qué era lo que les resultaba familiar. Entonces se quedan con tan solo un pensamiento de que algo lo era. Ustedes casi tenían la palabra para ello, pero las palabras se fueron y el pensamiento voló fuera de su alcance. La familiaridad bien puede estar más allá de las palabras.
¿Cómo describen un sonido en palabras, amados? ¿Cómo describen lo que hay en el fondo de su corazón? ¿Cómo describen lo indescriptible? Pueden no ser capaces de describirlo, pero pueden saberlo. Es como una palpitación en su corazón o es como su corazón saltándose un latido y sin embargo, lo que realmente se salta es el intelecto. Ustedes están saltando justo sobre él, pasándolo en esta Tierra del Descubrimiento a donde el intelecto no puede seguirlos.