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Heavenletter # 2908 - LA SANACION DEL CORAZON

Dios dijo:
Las Cartas del Cielo sanan su corazón. Todo lo que eleve a su corazón, lo sana. Su corazón necesita ser sanado de haber sido derribado. Su corazón quiere estar al máximo. Quiere estar liviano para que pueda flotar y volar con los ángeles. Cuando su corazón es feliz, está lleno de luz y cuando está lleno de luz, su corazón es invencible.
Ustedes ya tienen una idea de esto. Un día algo les molesta mucho. Pueden no ser capaces de sacarlo de su mente. Al siguiente día son felices y lo que ayer los molestaba, hoy no es nada en absoluto. Cuando ustedes son realmente felices, todo resulta aburrido al lado de la felicidad. La infelicidad no puede importunar por el momento. Esto es lo que quiero decir como invencible.
Además, les he dicho que toda sanación es del corazón. La sanación, amados, no tiene que significar curación, comprenden. Sanación no significa que lo que comúnmente se ve como una enfermedad será eliminada. Tampoco significa que alguien sin una enfermedad diagnosticada tiene que ser de alguna manera más feliz que alguien que esté enfermo. Existen muchos, muchos factores, la mayoría de los cuales les son indiscernibles. Incluso en el mundo, se sabe que la enfermedad llega a los inocentes así como a aquellos a los que el mundo llama culpables. La enfermedad no es una etiqueta sobre una persona dando fe de su bondad. Sin embargo, así como es en el mundo, existe una tendencia a culpar a aquellos que están enfermos y decir que ellos son la causa de su enfermedad. El mundo busca encontrar causas. Yo he dicho que no existe causa. Esto es lo mismo que liberarlos a ustedes de la necesidad.
Una madre le dice a su hijo que no salga sin su gorra y el niño se resfría. Es demasiado unilateral decir que el niño se resfrió porque no se puso su gorra. Incluso es demasiado unilateral decir que el niño se resfrió porque creyó en las palabras de su madre y así sucedió. Es demasiado unilateral decir que un germen causó el resfriado. Todo lo que ustedes saben es que el niño tiene síntomas de resfrío.
En un mundo diferente al que ustedes existen, una enfermedad puede verse como una insignia de honor. Cuando alguien con una enfermedad recibe todo honor, puede levantarse de su lecho y ya no estar enfermo. No crean que lo que he dicho es demasiado exagerado. Esto es casi similar a la sanación que Cristo y otros Grandes impartieron.
Cuando los ojos de Cristo miraban al corazón de la persona considerada como enferma, sus ojos colocaban una medalla de honor en su corazón. Los ojos de Cristo eran como un láser sanador. Su visión y pureza eran tan grandes que la persona se levantaba de su lecho con un nuevo sentido de su valor y ya no podía cargar con una enfermedad. Al final la persona se sanaba a sí misma.
La conciencia de Cristo era tan grande que la conciencia de alguien ante él tenía que estar más arriba. Es por ello que todos querían tocar el dobladillo de su túnica. Al mismo tiempo, Amados, no quiero dar a entender que todo aquel que tenga muchedumbres a su alrededor tiene una conciencia más elevada más de lo que quiero decir que alguien que no lo rodeen multitudes sea menos. Amados, no es así. Sólo en el mundo se piensa de esa manera.
A lo que quiero llegar es que la enfermedad, como cualquier otra cosa en el mundo, sirve a un propósito más elevado de lo que el mundo ve en el presente. Todo sirve a un propósito más elevado. Todo es más grande de lo que ustedes saben.