Adonde Yace el Tesoro
Eres un explorador en la búsqueda del tesoro, un buceador de aguas profundas, o un minero buscando oro. Eres un buscador. Buscas el saber de la vida. Te la pasas Buscándome. Miras debajo de cada hoja, pero al Santo Grial que buscas ya lo posees. No está perdido. Simplemente, lo has olvidado por un momento.
Todo el Tesoro está dentro de ti. Todo lo que no es el Tesoro también está dentro de ti. Parece que experimentas la vida a medida que te llega. Sea que llames a la experiencia o que entra en tu mundo espontáneamente, eres tú quien la experimenta. Lidias con ella en tus propios términos. Agachas la cabeza ante los eventos en el sentido en que los percibes como si fueran ciertos. Puede que los golpees en la nariz, pero aún así agachas la cabeza ante ellos.
Cuando ves ciertos acontecimientos o elementos de la vida como enemigos, para ti son muy reales. Deben ser reales, dice tu mente, porque los puedes ver y tocar. Los puedes cortar en dos partes, por así decirlo, o la vida te puede cortar a ti en dos. En cualquier caso, tomas todo lo que ocurre en serio. Incluso puedes ver a la vida como si fuera una venganza. Puedes verla como un oponente que te sigue a todos lados, poniéndote trampas, decidida a burlarse de ti.
Sin importar cuán física sea, cuán visible, sin importar cuánto concuerden los ojos de los demás contigo, todo lo que ocurre en realidad ocurre en tu mente. Yo te conozco, puede que no seas capaz de cambiar la apariencia externa de los eventos, pero todo depende de tu percepción.
Me dirás: “Dios, ¿ves esa tormenta de arena? Es una tormenta de arena. No la imaginaba. La arena se me está metiendo en los ojos. Me hace mal, y me nubla la vista. Todas las personas que están en mi mundo están experimentando la misma tormenta de arena. Está en el noticiero de la noche. ¿Cómo puedes decir que la tormenta de arena no existe?”
Te digo, amado, que eso es todo. La tormenta de arena existe en tu mundo. Fue santificada en tu mundo. Todo el mundo la reconoce. Tu propia mente delibera acerca de la tormenta de arena. A pesar de lo que ocurra afuera, la tormenta de arena existe en tu mente, amado.
El banquete o la hambruna existen en tu mente. Si no tuvieras mente, ni el banquete ni la hambruna existirían. No existirían para ti.
Ahora, mientras tanto, tienes una mente alojada en un cuerpo que experimenta la vida del mundo como demasiado real. La vida sucede en este preciso momento, dices, mientras Hablamos. Dices que estás en algún lugar, en un auto o en un lugar en una casa. Usas ropas de uno u otro tipo. Tienes cuentas que pagar, y trabajo que hacer.
Por supuesto, todo esto te resulta real. Cuando eras un niño, los lugares de interés del mundo te eran señalados. De vez en cuando se habla de La Realidad que existe más allá de lo que se llama mundo real, pero es una tierra que todavía no has explorado. Realmente, no sabes cómo hacerlo. Has estado buscando este lugar aparentemente lejano. Bastante te has interesado en él y quizás no lo has tomado tan en serio. No te has atrevido a tomarlo en serio. No te has aventurado a descubrir este oasis en el medio del mundo en el que vives.
Te parece que no tienes opción. La arena de la tormenta te cae encima. Tienes que limpiar luego de la tormenta. Ves la tormenta de arena, y te ves como víctima de ella.
Considera, si se quiere, que puede haber un propósito superior incluso a una tormenta de arena. Puede haber más en una tormenta de arena que lo que ves. Hay más en todo que lo que ves.
Una tormenta de arena te nubla la vista. Te estoy diciendo, amado, con todo el debido respeto, que todo empaña tu visión. Te estoy diciendo que es posible ver a través de las tormentas de arena con claridad.
Puedes lidiar con las tormentas de arena, y puedes ver a través de ellas. Hay más en la historia que lo que puedes ver.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/adonde-yace-el-tesoro.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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