Los Grandes Todavía Viven
Las estaciones son tal como tú las piensas. En un hemisferio es primavera. En el otro, es otoño. Tú giras con las estaciones, y giras con el Universo.
Antes de que te des cuenta, llegará la Navidad. Aparecerá en una tierra invernal de maravillas, y aparecerá en una tierra tropical. A la Navidad y a los otros feriados no les interesa cómo va a estar el clima. Los feriados llegan de todos modos. A los feriados no les interesan cómo se los envuelve o no. ¿Qué necesita un día para ser un feriado?
¿Sabe el día que es un feriado? Para sí mismo, es un día como cualquier otro. Lo que lo hace especial y renombrado no es el día en sí, sino tú. Para uno, la Navidad es felicidad. Para otro, tristeza. Para otro, puede que no sea nada, un evento lejano de un Papá Noel vestido de rojo en un trineo con naranjas para los chicos buenos, y carbón o nada para los traviesos. Para otro, es un recuerdo del nacimiento de alguien que amó al mundo y que nunca se fue realmente. Nunca lo mataron, pues eso que lo convirtió en Cristo no podría ser dañado.
No estés triste por el nacimiento o la muerte. Son solo un cambio de ropa.
No existe la muerte, y Cristo y todos Los Grandes aún viven. ¿Creías que los Grandes eran excepciones y que realmente se habían ido de tu lado? Permanecieron. En realidad, viven en tu corazón. Los hayas invitado o no, ellos residen en tu corazón. Se sienten como en casa al lado del fuego del amor que relaja.
Si tuvieras a un Grande en tu presencia, nunca lo dejarías. ¿Por qué te imaginas que él te dejaría? No hay circunstancias bajo las cuales los Grandes podrían dejarte.
¿Qué son los Grandes sino tú? Son tú, sólo que lo son con un conocimiento de Mí más grande y de primera mano. ¿Qué son los Grandes sino tú, pero sólo con una memoria mejor que la que posees en este momento? ¿Qué son los Grandes sino Yo en forma humana, y qué eres tú, amado, qué eres tú? También eres Yo en forma humana. Piensas que te has excedido, pero eres Mi niño sagrado, sólo que tu vista está borrosa, y tú realmente crees que en verdad eres la forma en la que deambulas. La Grandeza de cualquiera también es tuya. Todavía no te has dado cuenta. Pronto lo harás.
Cristo renace, y tú también. ¿Qué hicieron Cristo y los Grandes más que poner sus corazones con el Mío? ¿Qué abandonaron sino la trivialidad y la conciencia menor? No hicieron un trato. Dejaron a un lado la mezquindad, y es por eso que se volvieron grandes. Tú puedes desear dejar a un lado todas las cosas pequeñas que te atan a quejarte en la Tierra. Aún no has tenido la vista necesaria para ver lo que vale la pena.
Pero, mira, Te doy Mis ojos para que mires a través de ellos. Te doy Mis lentes. Simplemente, póntelos. Te van a quedar bien, y verás más lejos. Verás el camino a todos los corazones, y estarás cautivo de sus latidos, de sus infinitas infinitudes, y la música que el corazón toca sin cesar.
Saldrás de los límites que te has impuesto. Te restregarás los ojos y exclamarás: “Siempre ha sido así, y nunca lo vi. ¿Cómo pude no haberlo visto cuando todo Dios está frente a mí? Pero, no importa, la cosa es que hoy veo, y éste es Mi nuevo nacimiento. Éste es el día en que vi la luz de Dios y la hice mía. No la tomé. Vi que ya era mía, y vi que ya era tuya.”
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/los-grandes-todavia-viven.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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