La Silla de la Preocupación
¿Tienes quizás el hábito de agonizar por algo o por cualquier cosa? Si no es una cosa, es otra. Si tal es el caso, sustitúyelo por otro hábito. Adquiere el hábito de saber que maravilla tras maravilla se dirigen hacia ti. Adquiere el hábito de saber que las maravillas más maravillosas ya se están dirigiendo hacia ti. Tómame la palabra. Estás siendo bendecido en este momento, y más bendiciones se dirigen hacia ti a toda velocidad. Enseguida, las bendiciones corren hacia ti. Levanta la mano para que las bendiciones, una tras otra, te encuentren fácilmente.
Sé receptivo. Piensa que las bendiciones les dan la bienvenida a los invitados que están llegando. Cuando un invitado bienvenido está por llegar, te preparas. Esperas con ansias a este invitado. Haces lugar en tu corazón para este invitado. Haces lugar en tu casa para este invitado. Abres tu casa y haces un cartel que dice Bienvenido. Puede que tengas que esperar, pero estás listo. ¡Qué bien te sientes!
La preparación también es importante. Tu preparación es precursora para el invitado. Prepararse es parte de la felicidad. Te imaginas la llegada de tu invitado, y ya estás pensando en lo feliz que estarás.
Es posible que no sepas el nombre del invitado, pero sabes que es amigo de un amigo, y te has preparado. La bomba está preparada. Se aró la tierra. Siente como se eleva tu vibración. Y todo esto porque estás listo. Tu sensación de espera se convierte en interés.
Puedes esperar lo que quieras. Eres hábil para esperar. Cuando te preocupas, te estás anticipando a un hecho. Has tenido una larga práctica. Es mejor esperar alegría. Practica esperar alegría.
La preocupación, francamente, es un desperdicio de tu energía. La preocupación ensucia tu energía. Por definición, preocuparse ee esperar algo que no quieres. Espera algo que sí quieras, y limpia tu energía.
Esperar alegría es como esponjar almohadas. Esperar alegría es como sentarse en la silla más cómoda. Vaya, amado, ¿por qué considerarías alguna vez sentarte en una silla incómoda, y menos aún elegirla una y otra vez? Puedes sentarte en cualquier silla que elijas. Nadie te hace sentar en la silla de la preocupación. De hecho, ¿por qué no te deshaces de esa silla de una vez por todas? Ni siquiera la dejes en el cordón de la vereda para que otro la lleve. Simplemente, desármala. Úsala para prender fuego y acaba con ella.
Dile adiós a la preocupación. Han sido amigos por mucho tiempo. La preocupación es fresca como las margaritas, pero te ha cansado. Si estás cansado día tras día, es que te has estado preocupando, y ahora te preocupas por lo cansado que te sientes. ¿Quién no estaría cansado cuando la preocupación le abarrota la mente? Ese es el precio que pagas por preocuparte. La preocupación es demasiado costosa. No te preocupes, amado. No te preocupes.
Has apostado a la preocupación. Has puesto tu dinero en las predicciones espantosas de la preocupación. Invierte tu dinero en lo bueno que se dirige hacia ti, que corre hacia ti, tratando de alcanzarte. Haz lugar para lo bueno. Saca a la preocupación del camino. La preocupación no es amiga tuya. Puedes haber pensado que la preocupación previene los eventos indeseados, cuando todo el tiempo ella los está invitando. La preocupación viene a estrecharte la mano y tú la tiendes. Tú, sin importar nada, has respaldado a la preocupación. No es culpa de ella. Tan solo, no admitas más a la preocupación en tu casa. ¿Estás de acuerdo con que ésta es una buena idea?
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/la-silla-de-la-preocupacion.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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