La Llave Maestra del Universo
Tu corazón es la llave de todo el Universo. Incluso podemos decir que tu corazón es el Universo. Verdaderamente, tú contienes a todo el Universo. Tu mente, hermosa como es, no puede contener Todo Lo Que Existe, pero tu corazón humano sí. Tu corazón humano lo hace.
El corazón y la mente ciertamente están conectados, sin duda alguna. Pero la mente, no importa cuán brillante sea, es secundaria al corazón. El amor en tu corazón es la Llave Maestra del Universo. En tu corazón, todo se sabe. Sin entrar en lo técnico, Podemos decir que tu alma reside dentro de tu corazón. Tu corazón es el Apuntador, digamos. Tu corazón está conectado con todos, con todo y con cualquier otro corazón. Podemos decir que tu corazón es el Conocedor, y eso significa que tú eres el Conocedor, ya que es tu corazón el que golpea los tambores del amor.
El amor es una Gran Complicidad. Conoces el tipo de amor del que te estoy hablando. El amor que trasciende todos los límites. El amor que es Mío.
Con el debido respeto a tu corazón, tu corazón palpitante, ha estado, como bien lo sabes, enredado en pequeñas cosas que apenas merecen que se nombre al corazón. Hablo del tipo de enredo que podría llamarse ego rojo ardiente. El ego realmente no es un huésped en tu corazón, amado. Más bien es un invasor. Seguramente, el ego se hace lugar en tu corazón. Existen esos momentos en que pareciera que el ego toma el mando de tu corazón descaradamente. Sabes de qué te hablo.
Si eres una de esas personas que ya dejó al ego detrás y ya no le permites alimentarse en tu corazón, puedes dejar de leer esta Heavenletter en este momento, o puedes leerla y dejar que las palabras queden por el camino del mismo modo en que dejarías a quien está haciendo dedo cuando se separan.
Pensaste que tu corazón conocía el enojo. Ciertamente, pareciera que lo hace. En esos momentos hubo un invasor en tu corazón, y ese invasor se llama ego. No importa cuán justificado esté tu enojo, no importa cuánto lo merezcan, no importa cuán necesario parezca, no tiene lugar en el Universo y, por lo tanto, no tiene lugar en tu corazón.
Tú, tal como te conozco, puedes manejar cualquier ofensa sin la asistencia del enojo. No necesitas del estímulo del enojo. El enojo deja ver una sensación de impotencia, como si tú, Hijo de Dios, necesitaras de una capucha alquilada para un guardaespaldas.
El enojo no solo se revela en cada oportunidad, sino que se provoca a sí mismo. El enojo, incluso tu enojo, es como un hombre oficioso, siempre listo, siempre impaciente para sentirse agraviado. Es como si el enojo saltara de la alegría al encontrar una ocasión para sí. Pero sabes que el enojo no se siente bien. Te consume.
Cuando otros están enojados contigo, tú puedes, realmente, lidiar con ello de forma eficiente sin reflejar tu enojo. No necesitas que te suban a los hombros del enojo. No necesitas que el enojo pelee tus batallas. No necesitas batallas en absoluto. No necesitas sucumbir ante el enojo de los demás. No necesitas satisfacerlos. Puedes ser objetivo. Puedes responder sin el enojo de una fiera.
El corazón que Dios te ha dado realmente es muy grande para el enojo. Eres conciente de que el enojo no le compete a tu corazón. Tu corazón floreciente no fue hecho para el enojo. Pero el corazón que Dios te dio a veces se convierte en rehén del ego. Amado, no hay gloria alguna en el ego ni en su cohorte, el enojo.
Regresa a la idea superior, amado. Recuerda Quien eres.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/la-llave-maestra-del-universo.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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