La Canción que Reproduces
Has creído en los contratos eternos. Hay algo al respecto. Te has hecho promesas pero, la cuestión es que esos contratos no tienen que continuar.
Es así: Reproduces una canción con la máquina de discos. ¿Qué? ¿Hay algún problema cuando elijes reproducir una canción diferente? Tienes la libertad de reproducir cualquier canción que quieras. Considera a la vida como la canción que reproduces.
Haz la música que quieras hacer.
Puedes haber pensado que hiciste un contrato conmigo. Todos los contratos que has hecho son contigo mismo. Si quieres hacer un nuevo contrato, sé Mi invitado.
Has pensado que los contratos con el Universo son indelebles. Sólo la Verdad es indeleble. El mundo relativo está conformado por hechos y ficción. Un hecho no es la Verdad. Es un hecho que un hecho no sea la Verdad. Cuando algo es cierto sólo por un momento, no puede ser contado exactamente como verdadero. La Verdad no se la pasa cambiando. La Verdad no crece del modo en que lo hizo la nariz de Pinocho. Tu camino a la Verdad, sin embargo, sí puede cambiar. Los viejos contratos, si existen, deben ser cambiados. Y si los viejos contratos no existen, puedes tomar cualquier manzana del árbol que quieras.
Si, por casualidad, has hecho un contrato para sufrir de algún modo, considera que has cumplido con el contrato. Que haya sido escrito alguna vez no es razón para que deba continuar. Además, en todos los contratos hay cláusulas adicionales. Los contratos del mundo no duran para siempre, ¿y por qué deberían hacerlo?
No estamos hablando tanto de que cambies tu forma de pensar. Estamos hablando de que cambies tu vida. De todos modos, te vivo diciendo que cambies tus pensamientos, ¿y qué sería eso si no es cambiar tu modo de pensar? De hecho, te incito a que vacíes tu mente. Caramba, ¡tu mente ha estado atascada! Por supuesto, es hora de que eso cambie.
Si estás atado por los límites, desátate. ¿Qué estás esperando? ¿Eres o no responsable por la forma en que vives, ves y encuentras a tu vida?
Puedes cambiar la música en la máquina de discos. Puedes cambiar tu carrera. Puedes mudarte de una casa a otra. Puedes mudarte de un país a otro. ¿Quién dice que debes vivir siempre en la misma casa, por el resto de tu vida? ¿Qué clase de tonto eres si dices que todo debe permanecer tal cual es porque tú, semidormido, escribiste algún tipo de contrato, lo escribiste y lo firmaste? ¿Cómo sabes que lo hiciste, de todas maneras? ¿Adónde está? Muéstramelo.
Si te ayuda de alguna manera, te absuelvo de todos los contratos. Los estoy rompiendo en este preciso momento.
Si escribiste un contrato para sufrir, el contrato es nulo. Si hiciste un contrato para luchar, has sido absuelto de él. Comprendes la idea. Amado, si te diera el libre albedrío, y te lo he dado, ¿entonces, qué te detendría?
Si has sido albañil, quizás ahora quieras ser arquitecto.
Si te entristeciste por el mundo, ¿quién puede decirte que no puedes alegrarte?
¿Quién puede decir que, si has estado llevando una carga, que no puedes dejarla? De hecho, Yo insisto. No lo digo en términos ambiguos. Si no te gusta lo que estás llevando, déjalo. No estás obligado a cargarte. Has sido liberado.
No te aferres al pasado. Sal de él. Sal de los límites que te has impuesto. Basta de límites. Límites, no. Libertad, sí.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/la-cancion-que-reproduces.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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