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Heavenletters™ Nº 2916: LA VERDAD EN TODAS SUS FORMAS Y TAMAÑOS – 18 de Noviembre de 2008

En la carta celestial anterior, estuve pensando en la verdad relativa, la cual es cierta dependiendo del momento. La Verdad en todas sus formas y tamaños es algo maravilloso. George Washington fue correcto al no decir nunca una mentira. Pero la Verdad más maravillosa de todas es la Verdad que nunca cambia. La Verdad de la que Yo hablo, hecha una ojeada a lo que sucede detrás de escena. Esta es la Verdad primordial de todo. No hay posibilidades de confusión con respecto a la Verdad de la que Yo hablo. Nunca se quiebra. Nunca se da vuelta. Nunca se desgasta. Nunca se opaca. Nunca se pone ropas nuevas. No usa maquillaje. Es la Verdad de Dios.

Estás viajando en cochecito de la verdad tirado por un changarín que nunca se cansa. Esta es la Verdad que nunca se desgasta. Es el carro que transporta al mundo. Si la vida es una caravana, la Verdad va al frente, y esta Verdad te transporta a ti. Y tú vas montado en el primer carro.

La Verdad de la que Yo hablo no es como un caballito que puede ser desviado en esta dirección o aquella. No puede ser tironeada o forzada.

La Verdad de la que Yo hablo no puede ser manoseada como la masa del pan.

No puede ser esculpida.

Ha existido desde siempre y no envejece. La Verdad de la que Yo hablo es como la juventud, una fuente perpetua de juventud que nunca se seca. Es tan fresca como una margarita. Es infalible.

Sin embargo, la Verdad no siempre está a la vista. A veces queda cubierta por la maleza o es empujada a un costado. Pero aún así, está siempre presente. La Verdad nunca se balancea. Si, el mundo juega a las cartas con ella. El mundo hecha las cartas de la Verdad de esta forma o de aquella. Sin embargo, la Verdad nunca cambia.

Yo soy la Verdad, amado mío. Mi Verdad es Amor. Mi Verdad es Unión. En realidad hay una sola carta para jugar. Es el Rey de los Cielos. Al lado del Rey, hasta los ases palidecen. Nada puede compararse a la unión de la Unicidad. La Unidad está más allá de la comparación. Ese es justamente el punto. Puedes pisotear la Verdad si quieres. Puedes decir que el mundo ha superado a la Verdad. Incluso puedes decir que el mundo sustituye la Verdad por falsedad. Ciertamente el mundo a menudo lleva a otros dioses delante de Mi. Pero la Verdad no puede ser desviada. No se puede hacer no-Verdad.

Tú no siempre apuestas por Mi, pero eso es porque tú sigues los juegos del mundo. Juegas juegos contigo mismo. Estos juegos competitivos te emocionan. Tú ganas por un momento, pero la Verdad tiene la mano ganadora. En realidad, la Verdad ganó hace mucho tiempo. La Verdad perdura, y todo eso otro no.

La Vida en sí misma es una forma de Amor, amado mío. La Vida es elástica como la goma de mascar, pero la Verdad supera la pegajosidad. Nada se adhiere a la Verdad. Seguro, tú puedes pegar un sticker sobre la Verdad, pero los stickers se caen y la Verdad se revela.

La Verdad es Amor, y no es alejarse de ella. Por más que juegues a hacer tortitas con ella, la Verdad permanece intocable. La Verdad del Amor vence todo lo demás. Por supuesto que si, porque todo lo que no es Verdad no es cierto.

Tú tienes la Verdad en la mano y aún así sales a perseguir ilusiones. Ni siquiera la mejor ilusión puede alcanzar a la Verdad. Todo lo que es temporal, por definición va detrás. Es cierto, puedes correr tras una ilusión. Incluso puedes alcanzarla, y luego, cuando la agarras, se desmorona en tus manos. Todo esto tú ya lo sabes.