Heavenletter #3061 - EL PODER DE DIOS EN TU INTERIOR - Abril 12, 2009
Dios dijo:
Ustedes han crecido con la idea de que necesitan reparación y así que buscan algo que los repare. Buscan algo en su exterior que los repare o que se fije a ustedes con la esperanza de de que los haga sentir mejor en esto o aquello. Buscan un remedio en un botiquín o de una persona que tiene título de un tipo u otro, así que se inclinan ante el mundo exterior. Buscan en el mundo por curación y reniegan de su propio poder, el cual es el poder de Dios en su interior. Se entregan a alguien con más confianza en sí mismo que ustedes. Optan por una segunda o tercera opinión o un artículo sabio aquí o allá en una revista para calcular y dirigir su vida. Ustedes entregan su propia auto-determinación. Se recuestan en un bloque, como si lo hubiera, y dicen:
“¡Heme aquí! Yo soy esta creatura indefensa que no sabe nada o muy poco, a lo mucho. Pongo mi corazón, mi cuerpo y mi alma en manos de aquellos cuyas opiniones son más fuertes que las mías. Me entrego a las escuelas del pensamiento. Busco ser sanado de todo. Busco seguir y me he olvidado de cómo dirigirme a mí mismo.
“Lo que he dado a cambio es mi propia auto-confianza. Lo pago caro. Me pongo en la cadena de montaje y me entrego. Me quito mi soberanía y la entrego a otros. Me vuelvo desventurado. Reverencio a otras mentes y una y otra vez, temporal y repetidamente desplazo mi propio mando interno y por lo tanto cuelgo medallas en otros. Exploro otros dominios y me olvido de que Dios me dio jurisdicción sobre mí. Al honrar a otros, me olvido de honrar a mi propio guía interno. En general me olvido de que tengo un guía interno.
“He permitido que el mundo me convenza de que rendirme al curso del pensamiento mundano es lo correcto y sensato, así que hago de otros mis ídolos y me entrego a la aprobación de lo que esté en curso en el mundo en el momento. Caigo en el primer round y no logro llegar al segundo.
“No es que tenga que ser un boxeador. No tengo que tomar o ganarme un título u honor o respeto de alguien más. Sólo tengo que recordar que yo tengo una lealtad hacia mí mismo y mi propio libre albedrío. No tengo por qué entregar mis propios sentimientos por el bien de la conformidad. No estoy aquí para seguir a la conciencia en masa del mundo. Estoy aquí para al menos dirigirme a mí.
“Puedo pensar por mí mismo. Puedo reconocer que Dios es mi Tutor y que confío en Dios. He tendido a poner mi Ser en manos cualquiera que parezcan más grandes que las mías. He pagado a otros para repararme y hacerme una revisión, de la misma manera en que yo doy mi auto al mecánico. Pareciera que hace tiempo me he entregado y ni siquiera me percaté en el momento.
“Y ahora me percato, y ahora me recupero y ahora digo a Dios: ‘Heme aquí”, y entonces me entrego a mi Ser y declaro mi independencia”.
Amados, el Nuevo Mundo del Hombre levanta su cabeza y mira alrededor. Las viejas reglas ya no son satisfactorias, así que el Nuevo Mundo se ciñe para lo nuevo. Las antiguas formas de vida se quedan en el camino. El Nuevo Mundo deja ir su pasado y por lo tanto ustedes. El Nuevo Mundo del Hombre da un toque de clarín. El llamado del clarín es: “¡Despiéntense a sí mismos. Despierten ahora!”
Y como siempre, Yo me paro a su lado y declaro: “Aquí ESTOY”, y les pido que se mantengan erguidos en su propia luz. Su propia brillantez es Mi eterno regalo para ustedes.

