Heavenletter # 3017 - La Llave Maestra al Universo - Febrero 27, 2009
Dios dijo:
Su corazón es la llave al Universo entero. Incluso podemos decir que su corazón es el Universo. Desde luego, ustedes contienen al Universo entero. Su mente, tan bella como es, no puede contener Todo lo Que Es y sin embargo, su corazón humano sí puede. Su corazón humano lo hace.
Desde luego que el corazón y la mente están conectados, no hay duda sobre ello y sin embargo la mente, a pesar de lo brillante que es, es una subsidiaria del corazón. Es el amor en el corazón el que es la Llave Maestra al Universo. Es en su corazón en donde todo es conocido. Sin llegar a tecnicismos, podemos decir que su alma habita en su corazón. Su corazón es el Apuntador, por así decirlo. Su corazón está conectado a todo y a todos y a cada corazón. Podemos decir que su corazón es el Conocedor y eso significa que ustedes son el Conocedor, pues es su corazón el que toca los tambores del amor.
El amor es Gran Conocimiento. Ustedes saben el tipo de amor del cual Yo hablo, el amor que trasciende todo límite, el amor que es Mío.
Con todo respeto a su corazón, su hermoso corazón vibrante, se ha visto, como ustedes bien lo saben, envuelto en pequeñas cosas que apenas vale la pena llamarlas corazón. Yo hablo del tipo de complicaciones a los que se les pudieran llamar ego llameante. El ego no es en realidad un límite en su corazón, amados. El ego es más un invasor. Desde luego que el ego se hace espacio en su corazón para sí mismo. Existen aquellos momentos en los que el ego parece tomar el mando descaradamente de su corazón. Ustedes saben de lo que Yo hablo.
Si son de los que han dejado atrás al ego y ya no le permiten alimentarse en su corazón, pueden omitir esta Carta del Cielo ahora, o pueden leerla y sólo dejar que estas palabras caigan a lado del camino de la misma manera que dejarían a un autoestopista cuando siguen su camino.
Ustedes han creído que su corazón conoce la ira. Desde luego parecería que así es. En esos momentos ha habido un invasor en su corazón y este invasor se llama ego. No importa qué tan justificada pueda ser su ira, no importa qué tanto valga la pena, no importa qué tan necesaria parezca, no tiene cabida en el Universo y por lo tanto, tampoco en su corazón.
El yo que conozco puede controlar cualquier ofensa sin la ayuda de la ira. Ustedes no necesitan del estímulo de la ira. La ira revela un sentido de falta de control, como si ustedes, un Hijo de Dios, necesitaran de un protector para un guardaespaldas.
La ira no solo se revela a sí misma en cada oportunidad, se provoca a sí misma. La ira, incluso la de ustedes, está siempre lista, siempre ansiosa para ofenderse. Es como si la ira saltara de alegría al hallar una ocasión para sí misma y sin embargo, ustedes saben que no se siente bien tener ira …los devora.
Cuando los demás están disgustados con ustedes, ustedes pueden, realmente pueden lidiar con su ira de forma efectiva sin reflejarla. Ustedes no necesitan alzarse sobre los hombros de la ira. Ustedes no necesitan que la ira luche sus batallas. Ustedes no necesitan de batallas. No necesitan sucumbir a la ira de otro, no necesitan encargarse de ella. Ustedes pueden ser imparciales, pueden responder sin ira atroz.
En realidad su corazón otorgado por Dios es demasiado grande para la ira. Ustedes están bien concientes de que la ira no es la jurisdicción de su corazón. La ira no es para lo que está hecho su floreciente corazón. Sin embargo, en ocasiones su corazón otorgado por Dios se volvió rehén del ego. Amados, no hay gloria en el ego y su cohorte de ira.
Vuelvan al gran panorama, amados. Recuerden Quiénes son.

