Heavenletter # 2927 - LAS NIEVES DE ANTAÑO
Dios dijo:
Yo sé que la tristeza los supera y que es difícil para ustedes superar la tristeza. Sé que en ocasiones la tristeza es un caos en el cual caen.
¿Saben en realidad lo que es la tristeza? ¿Saben de dónde proviene? Proviene de la temporalidad de la vida sobre la Tierra. La tristeza tiene que ver con el tiempo, el tiempo del pasado y el tiempo del futuro. Si el tiempo no es real y ustedes tienen un vago sentido de que no lo es, entonces la tristeza que lo acompaña tampoco es real. La atención a lo que no es real es sencillamente atención a lo que no es real; sin embargo, esto los absorbe.
Yo entiendo que su dolor les es suficientemente real, pero en realidad ustedes están revolviendo cosas de viejos baúles en el ático, sacando anticuadas ropas y recuerdos. O están mirando los espacios en blanco de su calendario y temiendo lo que está por venir. Ustedes ven al tiempo como algo devastador. Se lleva lo que es precioso para ustedes y deja tristeza en su estela. Ustedes evitarían al tiempo a la vez que se acurrucarían en él.
Ustedes tratan de quitarle arrugas a su cuello y luchan un juego perdido. Podrían quitar el apego y ganar, amados, pues toda su tristeza es apego a lo que parecía ser y que ya no será. Amados, podrían también llorarle a cada atardecer que se oculta detrás del horizonte, pues ese mismo atardecer no aparecerá de nuevo. Existe una expresión, las nieves de antaño. ¿Deben acaso llorarles? ¿Deben llorarle a lo que se ha ido?
¿Debe estar su corazón tan apegado al pasado que no puedan sacarlo de su mente? Les resulta difícil liberarse de ello. Este se ha liberado de ustedes. Ustedes quieren que permanezca o que permanezcan partes de él y hay partes que quieren que se vayan pronto y sin embargo, también se aferran a ellas. Amados, todo el pasado tiene que ir en el mismo barril. Ya se ha despedido de ustedes. Ahora es tiempo de que ustedes le digan adiós o se despidan con un abrazo.
Ustedes le lloran a los recuerdos y también a la falta de ellos. Le lloran a lo que han olvidado o a lo que olvidaron por un instante. Le lloran a la velocidad con la que el pasado se va. En ocasiones ustedes quieren que el pasado persista, incluso cuando bien saben que deben darle un beso de despedida. De cualquier forma, ustedes sólo pueden apenas alcanzar una ilusión con la punta de sus dedos de lo que siempre fue una ilusión y nunca fue algo más. Recuerdan el oasis que fue un espejismo y aún así ustedes conservan su afecto cerca de ustedes.
¿Acaso el hecho de que las nieves de antaño se derritan significa que ustedes deben llorar? Si ustedes deben llorar, háganlo. Derritan la nieve en su corazón, derritan la añoranza. Sus lágrimas también terminarán derritiéndose y se irán y ustedes podrán también llorarles. Ustedes le lloran al aparente final de todo, como si el dejar atrás lo que debe quedarse atrás les pareciera inoportuno.
Tratan de levantar todas las piezas, cuando en realidad no hay piezas qué levantar.
Sienten que es triste el final de una era, incluso cuando fue una era en la que vivían apresurados. Quieren conservar incluso aquello que no desean. Parece que los años doran los bordes de la vida y aún lo que no es precioso se vuelve precioso.
Este preciso instante ante ustedes es precioso. La curva del arcoiris está justo ahí, yo la sostengo para ustedes, les pertenece. El arcoiris del pasado se ha ido. El mañana aún no llega. ¿Qué será, amados? ¿Aceptarán lo que les ofrezco en este momento y dejarán ir el resto?

