El Cielo del Corazón de Dios

God said:

El reino de Mi corazón no tiene niveles. Nadie que se siente en el Cielo de Mi Corazón estará sentado más alto que otro. Nadie. No tú. Ni nadie. Y todos se sientan en el Cielo de Mi corazón. En el reino de Mi corazón, no hay nadie mejor que tú. Y no hay nadie inferior a ti. Esto tiene que ser así porque Yo no discrimino. No juzgo.

Mi pregunta, si tuviera una pregunta, sería: “¿Es este Mi hijo?” Y por supuesto, este hijo – y todos los hijos- son Míos. No tengo favoritos, o, podría decir, todos son Mis favoritos. Amado, no hay un hijo Mío que Yo no favorezca. Cada uno de la Unicidad es hijo de Mi corazón, ¿y qué más podría decir al respecto?

¿Están aquellos que se acercan más a mi Voluntad que otros? Sí, ciertamente. Pero Yo no tomo se lo voy a echar en cara a ningún hijo Mío que esté aprendiendo y tenga más por aprender. Si lo hiciera, ¿no estaría juzgando?

Si contara los errores, amado, estaría todo el día ocupado con cosas menores. Pero soy un Dios de la Grandeza y, a diferencia tuya, no ocupo Mi tiempo con cosas menores. ¿Por qué? ¡Ni siquiera me detengo a ver lo pequeño!

Puedes estar luchando por más. Puedes estar luchando para aprender todas las lecciones del mundo. Puedes ver cuánto tienes que recorrer. Yo no pierdo Mi tiempo en esas actividades triviales. No veo la necesidad. Ni siquiera las considero. Yo no llevo la cuenta de tus delitos menores. En cambio, veo Mi luz en ti. ¿En qué otra cosa podría ocuparme y en qué emplearía Mi tiempo sino? ¿Qué otra cosa tendría que cuidar? No estoy ansioso ni quiero buscar defectos. No Me interesa. Tú Me interesas, y no el éxito o el fracaso mundano. Tú.

Te apoyo en cada paso. Sé muy bien que eres el héroe de Mi sueño. También veo más allá. Te veo corriendo más allá de la línea de llegada, y veo que ya no necesitas de la pequeñez. Te veo sin todos los obstáculos que tú ves contigo. Te la pasas midiendo distancias y diferencias imaginarias. Veo la Verdad mientras tú ves la suposición. Veo tu gloria instantáneamente, mientras que tu dedo traza los eventos del pasado como si fueran trascendentales. Te consentiré en que fueron trascendentales para ti. Eso es lo que te quiero decir. Fueron trascendentales para ti, aunque Yo los veo como un mero golpe de muñeca. Tú piensas que esos eventos trascendentales equivalen a algo, mientras que Yo veo que tú equivales a algo: La Grandeza.

Tú resoplas y dices: “Dios, seamos realistas. ¿Cómo puedes decir que equivalgo a la Grandeza? ¿Me has estado mirando últimamente?”

Sí, hijo Mío de amor, ciertamente te he estado mirando últimamente. Te digo lo que veo. Te aliento para que veas tal como Yo lo hago. ¿Por qué no miras la vista maravillosa que estoy viendo? ¿Por qué no miras con Mis ojos? ¿No estás aunque sea un poquito cansado de tu miopía? Deja tu visión microscópica. Entrégala como parte de pago por la Mía. Con Mi visión, verás la Totalidad, ¿y acaso no te gustaría eso? Ven ahora, ¿no te gustaría realmente ver con Mis ojos?

Te he dado Mi corazón, y ahora te ofrezco Mis ojos. Tómalos. Puedo ver muy bien con Mi corazón. Te veo. Veo tus genes. Te veo tal como eres. Tú ves una imagen borrosa. Si quieres ver con claridad, mira con Mis ojos. Aquí, tómalos. Te doy Mis ojos para que puedas ver todo el oro en el Universo y que no te pierdas el tuyo.

Translated by: Cecilia R

 

Your generosity keeps giving by keeping the lights on