Sé como un Desfile
La memoria es una cosa extraña. Quieres recordar algunas cosas y olvidar otras, pero parece que hay asuntos que no puedes recordar y que hay otros que no puedes sacarte de la cabeza no importa lo que hagas.
En los términos mundanos, hay cuestiones importantes que recordar, como pagar una cuenta y conseguir una estampilla.
Yo sugiero que cuando puedas deshacerte de los recuerdos innecesarios vas a poder recordar lo que sientes que debes recordar. De este modo tendrás más espacio disponible en tu mente para guardar información. No quieres abarrotar tu mente. No quieres atestarla. Lo que tu mente conciente puede asimilar no es ilimitado, amado. No quieres llenarla del todo. Esta una razón por la cual quieres olvidar algunos recuerdos.
Entiendo que la mente no siempre hace tu voluntad. Puedes decirle a tu mente obstinada que olvide esto y recuerde lo otro, y ella hará lo contrario, es tan porfiada la mente humana.
El recordar puede ser coaccionado. Estudias. Memorizas. Atas una cuerda alrededor de tu dedo. Pones una alarma. Usas una pava silvadora. Cuando se trata de olvidar eso que te ha estado conteniendo, cuanto más tratas, más recuerdas.
Quizás puedas guiar a tu mente errante con la agradable idea de que no tienes que recordar todo. Puedes ocultarle a tu mente activa que para ti está bien que no incruste recuerdos que es mejor olvidar.
Es tu deseo seguir pensando en tus seres queridos que partieron, pero incluso el recuerdo más lindo te causa dolor. Puede ser que le has estado dando pistas contradictorias a tu mente. O quizás te has convencido de que los recuerdos dulces de aquellos que partieron ahora sólo pueden causarte dolor. Los denominas agridulces. ¿Pero deben esos recuerdos hermosos causarte dolor? ¿No hay una forma por la cual evoques esos recuerdos del pasado y que estés contento por ellos e incluso sonrías?
¿Existe quizás un modo para que te liberes de la idea de que algún ser querido tuyo ha desaparecido? ¿Tienen que desaparecer tus recuerdos para que estés libre del dolor? ¿Qué tiene que hacer Dios contigo, amado? No quisiera que sufras.
Tiene que haber un proceso de clasificación trabajando en tu mente. Tiene cestos para distintas categorías de recuerdos. Agradables, encantadores, aterradores, hirientes, por ejemplo. Pero ese tipo de clasificación no es una ley. ¿Dónde está escrito que cierto recuerdo tiene que causar dolor? ¿Por qué no tener sólo alegría de los recuerdos de dicha? ¿Por qué los momentos más queridos de tu vida tienen que ser dolorosos? Quizás puedas sugerirle a tu mente agotada que quieres una categoría, y que esa categoría es la de la alegría. Quizás puedes hacer que tu mente acepte que todas las categorías están bien, y que ningún recuerdo debe hacerte acordar de la pérdida.
Piensa que tu mente es un desfile. Ahora desfila por esta calle, a la vuelta de esta esquina. Un desfile no llora las calles y las esquinas por las que ya pasó. Un desfile, incluso un Desfile del Torneo de las Rosas, no piensa: “¿Por qué no puedo seguir marchando por la Calle Principal? Ahí era tan agradable. Pero si vuelvo ahí, ahora sólo estaré nostálgico e infeliz.” Un desfile espectacular no piensa: “Nunca habrá un desfile como ese que hice recién.” Un desfile marcha por donde marcha, y marcha con paso firme. Un desfile sabe que existe para darse alegría a sí mismo y a todos los que hacen filas a lo largo de la calle para aplaudirlo. ¿Se perpetúa un desfile con más sabiduría que tú, amado?
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/es-be-like-a-parade.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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