Una Rosa entre las Rosas
¡Qué valiente es un pequeño azafrán! Podría todavía haber escarcha en el suelo y el pequeño azafrán asoma su cabeza de todos modos.
¡Qué valiente es el diente de león! Crece incluso entre las grietas en una acera.
Estas pequeñas flores nunca se sienten perentorias. Nunca se sienten audaces o demasiado audaces. Sólo saben que están plantadas en la tierra para crecer y florecer y, de esa manera, ellas enriquecen al mundo.
Si un bulbo y una mala hierba pueden ser tan osados, ¿por qué tú no?
¿Qué retiene a un diente de león? ¿Qué excusas pone un diente de león para no florecer?
¿Qué hacen Mis hijos, quizás, que no les permite florecer?
Un diente de león no piensa: “Alguien se opondrá a que yo prolifere en su tierra”. Un diente de león no piensa: “Podrían usar aerosoles. Podrían enterrarme. Me van a pisar. No les voy a gustar”.
Un diente de león no es tonto. Bien podría saber que se prefieren las rosas antes que él. Pero no deja que eso lo detenga. Un diente de león conoce su lealtad hacia Mí, y eso es todo lo que necesita saber. Eso lo hace fuerte. Eso lo hace ser él mismo sean los que fueren los obstáculos. De hecho, nada es un obstáculo para un diente de león. El diente de león desalienta a todos los ataques. Es persistente no importa qué suceda. ¡Sin duda al diente de león se lo considera mala hierba! Un diente de león no se ofende. Se refieren a él como mala hierba y bueno, él lo toma como un cumplido.
Puedes aprender de un diente de león. Y también de una rosa.
Los dientes de león no necesitan de espinas para protegerse del mundo. Es suficiente con su resistencia. En cuanto a las rosas cuyos tallos están protegidos por espinas filosas, ellas saben que se las ama a pesar de ello. Nadie parece decir: “Las rosas tienen espinas. No las querremos.”
Las rosas no piensan: “Ojalá fuera perfecta y no tuviera espinas”. No, las rosas se aman a sí mismas tal cual son, con espinas y todo.
Ojalá Mis hijos fueran resistentes como los dientes de león y las rosas, insensibles a lo que alguien pueda decir o pensar de ellos. Las rosas y los dientes de león están completos y son valiosos tal como son. Ellos no, ni siquiera uno de ellos, se encuentra defectos. Aceptan su valor. Esto es lo que te pido. Te pido que te aceptes a ti mismo, como Mi hermoso diente de león o Mi hermosa rosa, si así lo prefieres. Sé mi hermosa hierba mala, o una rosa de dulce aroma, o el jacinto, o el lirio, o la gardenia, o la peonía o cualquier cosa. ¿Cuántos nombres hay para las flores?
¿Cuántos nombres hay para los Seres Humanos? Demasiados como para contarlos. Llámate por un nombre: El Hijo Hermoso de Dios. ¿Dejarás que eso sea suficiente para ti? Si otros te llaman con otros nombres o con adjetivos, préstame atención a Mí y no a quienes te insultan. Ellos sólo son quienes te insultan. No saben nada. Verdaderamente no saben tu nombre ni del aprecio que Yo te tengo.
Yo les enseñaré. Aprenderán de Mí con el tiempo. Tú te das cuenta, por supuesto, que quienes insultan no serían agresores si supieran quienes son ellos mismos. Yo realmente no los denomino como agresores. Uso la palabra como término para identificar a aquellos que insultan en oposición a quienes sienten los golpes de las palabras. Todos ustedes son Mis hijos hermosos.
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Ten la fuerza de las malas hierbas resistentes y sabe que tú eres, en verdad, una rosa hermosa entre las rosas. Las rosas también permanecen firmes.
Sea lo que fuere que amas más que nada en el mundo, ámate a tu mismo y a todos los demás de la misma manera.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/es-a-rose-among-roses.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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