En Este Momento
En este momento de Totalidad, Nuestros corazones nadan juntos. Somos un gran Océano, y Nuestros corazones nadan en Nuestro Océano o, más bien, en Nosotros mismos. Nadamos en las mismas aguas, y Salimos. Hay Unicidad pero no hay singularidad. Nunca nadie está solo.
Tu cuerpo podría pensar que está en algún otro lugar, abandonado, quizás olvidado, pero eso es producto de tu imaginación. Toma Mi palabra, amado, donde sea que estés, Yo también ESTOY. Eso es una certeza. Estoy contigo, y nunca puedes alejarte de Mí. No soy tu sombra. Soy mucho más que eso. Amado, Yo soy tú y tú eres Yo, y Somos uno Bendito.
Nada puede romper nuestro lazo de Unicidad. Puedes pensar lo contrario, pero esa es la insensatez de tu pensamiento que deambula por aquí y por allá. Por supuesto, tu mente puede pensar lo que quiera, pero el hecho es que no hay separación cuando se trata de Nosotros. Uno no es dos. No se puede cortar la Unicidad de la que te hablo. No hay dos, amado. La Unicidad es Todo.
No hay Soledad en el Océano de Nuestro Amor. Solamente, puede que estés mirando a lo lejos, atrapado en un pensamiento del que no tienes idea. Simplemente, estás ausente por un momento. Estás mirando fijo a través de la ventana, pero tus ojos no están focalizados. Focalízate en Mí entonces, no te sentirás perdido. No deambularas por esos lugares que podrías llamar desiertos. ¿Qué desiertos puede haber cuando estoy Yo?
No tienes que pensar en nada, amado. Debes ser todo. Que seamos Uno. Que seamos. Nosotros, tú y Yo, somos la Unicidad Absoluta.
No te puede suceder nada, amado. Todas las tragedias que acontecen son historias contadas en los fogones. Nosotros estamos intactos. ¿Crees realmente que podría sucederme algo perjudicial? ¿Lo crees, realmente? No hay nada que pueda sucederme, amado, ni nada que pueda sucederte a ti. Vives en dos mundos, amado. Vives en el Mundo de la Verdad, y vives en la tierra de la ficción.
La tierra de la ficción tiene algunas cosas maravillosas. Disfruta de la ficción. Incluso, súfrela, si debes hacerlo. Lee el capítulo acerca del sufrimiento, pero mientras tanto, mantén tu dedo en las páginas en blanco de la Verdad donde nada puede suceder más que la Unicidad.
Estamos conectados, tú y Yo. No estamos conectados por un lazo débil. El lazo que nos conecta está hecho de la telaraña más fuerte que se pueda imaginar. El lazo que nos conecta está hecho por Dios. No se puede romper nunca. Este lazo es inalterable. Es un lazo de amor tan tirante que no siempre lo ves. No siempre lo ves porque la Unicidad está contenida dentro de él. Donde hay Unicidad, no se puede ver la dualidad.
Pero de alguna manera tu mente piensa que debe ver dos para reconocer Uno. Ésta es tu mente, que duda. Quiere pruebas. Quiere evidencia, y la quiere en este preciso momento. Tu mente quiere evidencia de lo que es Evidente, amado. Sólo en el mundo existe algo como la prueba, e incluso en el mundo es sabido que la prueba no siempre se demuestra. Puede ser prueba un día, y no serlo al día siguiente.
La Verdad, por otra parte, siempre está en pie. No se tambalea. No se pincha.
Tu mente es como el pequeño que trata de pegarle a su padre. Puede hacer los movimientos del golpe, pero no lo logra.
Somos Uno, y eso es todo.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/en-este-momento.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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