El Campo Donde Crecen las Flores
¿Cuánto te llevaría ser feliz? Parece que toda la felicidad del mundo no dura nada o no dura lo suficiente. Las cosas y ocurrencias que te dan felicidad parecen agotarse. Este es el mundo relativo, amado.
Esperas con tantas ansias la primavera, y después, para ti, hasta la primavera pierde su glamour.
Si vives en un lugar en el que todo el año hace calor, puede que incluso extrañes las estaciones que pensabas que no querías.
La cosa es que todo lo que es felicidad en el mundo, sólo lo es en el mundo.
Verdaderamente, no te digo que renuncies a la felicidad del mundo. Te digo que consigas toda la felicidad que puedas. El mundo te ofrece sus cosas. Yo te ofrezco la Completitud. Te ofrezco un lugar del cual nunca te cansarás. Lo que te ofrezco nunca se convertirá en algo anticuado. Nunca se reduce. De hecho, se transforma en más y más. Lo que te ofrezco se convierte en ti.
Siempre hay más. Hay muchísimo más. En el mundo, no hay suficiente, y necesitas cada vez más.
En los fundamentos más allá del mundo del cual te hablo, tú también quieres cada vez más, y HAY cada vez más. Incluso si estás lleno, quieres más y más. En las profundidades de las que te hablo, el que haya menos y la pérdida no existen, y tú ansías más. Ansioso, tú ansías más.
¿Qué es eso que ansías tanto? No ocupa espacio alguno. No es un logro. Es un campo eterno de la vitalidad de la existencia. Es profundo, y lejano y ancho. Es tu concientización de la simpleza de Nuestro acuerdo, amado, y aún así no es un acuerdo. Es la flor que aún no ha sido recogida. Es el florecimiento. Es como la savia que sale del árbol. Es la vida antes de que se manifieste. Es tu Unicidad, amado. Es la Unicidad que elegiste. Yo también te elegí, podrías decir. Me afiancé en una congregación de amor, y tú te uniste al coro. Mi voz, tuya, se unió a Mi coro.
No hay ruptura.
Es cuestión de que entres al campo donde florecen las flores. Es como si vinieras a visitar, pero es sólo tu conciencia la que visita. Tu realidad se sienta siempre en Mi corazón. No hay partida, amado, pero sí experimentas una llegada. Tú conduces el tren, amado, tren en el que ni siquiera sabes que estás. Das pasos hacia Mí, aunque no haya pasos que dar.
Sí, Yo soy tu Esencia, pero tú eres una parte esencial de Mí. Yo EXISTO haya Creación o no. Yo existo sin importar nada, y tú existes sin importar nada.
Estamos Existiendo. Somos la existencia misma. Somos la flor antes de que florezca, y Somos la flor mientras florece. Y Somos la flor que grana y vuelve a nacer, incluso como si hubiéramos sido dados a luz hace mucho tiempo y nunca hubiéramos correspondido a generaciones venideras.
Estamos más allá del saber. Somos la conciencia del Ser. Somos el aumento repentino de la vida. Somos su defensor. En la quietud, Nos movemos sin movernos. Somos Uno, y nunca somos nada más.
Una película dice que Somos muchas cosas. Pero una película sólo puede ser proyectada sobre una pantalla. En la pantalla, hay imágenes. Son imágenes de la cosa real, que es mucho más que lo que se muestra en la pantalla. Lo que está sobre la pantalla puede ser sólo ilusión. Lo que hay en la pantalla es un sketch. O un drama. O una canción. O un baile. Y detrás de la pantalla, detrás del rollo de la película, la vida real no deja pasar ni un segundo, y conoces la belleza y el amor de la existencia sólo como Uno de Nosotros puede conocerla.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/el-campo-donde-crecen-las-flores.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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