Deseando Profundamente la Unidad con Dios...
Es natural, ustedes sienten tristeza al pensar que su individualidad desaparecerá, que ustedes ya no existirán más; ustedes, esta individualidad a la cual están tan atados, esta individualidad que los separa. Su individualidad ha sido su firma. Si esta no existe, se preguntan qué es lo que queda. Si ustedes, tal como se conocen, desaparecen, entonces ya no están separados.
Ustedes están seguros de que han deseado profundamente la Unidad Conmigo; sin embargo, al pensarlo dos veces, si eso significa desaparecer, no están tan seguros. Ustedes han dependido en sus nombres como Pedro o Alicia y en sus lazos y todo su alboroto. Parece que estos los sujetan. La verdad es que, aunque no puedan adorar cada pedazo de su vida, en realidad adoran la identidad que tienen en el mundo. Les gusta escuchar su nombre; eso los hace dar la vuelta y quedan complacidos. Alguien los ha notado. Alguien los ha distinguido. Cuando ganan la lotería, los han distinguido. Ustedes quieren ser Uno Conmigo y, al mismo tiempo, les gusta que los distingan.
En lo profundo de las sombras de su corazón, tan apegados están a su individualidad, tan afectados están por lo que les hace sobresalir de entre los demás, que no están muy seguros de, en efecto, querer arrojarse a los lobos o, en este caso, arrojarse a la infusión de la Unidad.
Nunca serían más felices que en la Unidad Conmigo y, sin embargo, la despedida es un dolor tan dulce y no se inclinan mucho a apartarse de su individualidad.
Seamos realistas. Hay un estira y afloja en su interior. Se preguntan qué tan santos quieren ser. ¿Qué hay sobre esas noches en la ciudad con los chicos? ¿Qué pasa con las películas, los libros y los peces? ¿Tendrán que renunciar también a su comida favorita? ¿Qué hay de las celebraciones? Si ustedes fueran Uno Conmigo, en realidad tendrían que dejar ir al pasado. Después de todo, ¿podría ser la Unidad una limitación?
Les aseguro que la Unidad es expansión. La individualidad es una frontera, un límite. La Unidad no lo es. En la Unidad, no piensen que renunciarán a algo. Hay una diferencia entre renunciar y dejar ir. Llega un momento en que los trenes de juguete ya no les son tan importantes como antes. No deben ni pueden renunciar a lo que ya han dejado atrás.
La Unidad no es un sacrificio, amados. En todo caso, la Unidad está ordenada. No les corresponde a ustedes pesar y clasificar. No es como si fueran a hacer un largo viaje y tuvieran que decidir qué llevarse y qué dejar atrás. Ustedes van a nuevas praderas y ¿qué hay allá que tenga que llevar consigo? Honestamente, no tienen que traer consigo al mundo relativo. Disfruten lo relativo mientras este les pertenezca. Ustedes disfrutarán de la Unidad cien mil millones de veces más. En la Unidad, el disfrutar o no, no es una opción. Además, disfrutar es una palabra demasiado pequeña para la alegría de la Unidad en Excelsis Deo. De hecho, no existe palabra para la dicha de la Unidad. En donde está la Unidad, no hay lenguaje tal como lo conocen. Bueno, existe el lenguaje del amor, el cual ustedes entenderán de inmediato. Ustedes descubren lo que es el amor y qué tanto de él son ustedes.
No tengan miedo de sacar la punta del pie del agua en la cual lo sumergieron. En Mi metáfora, ustedes intercambian sus dedos por alas. Intercambian sus juguetes por la dicha de la Unidad con Todo Lo Que Es y no están tomando una decisión en absoluto. Ustedes están listos. En verdad, no es gran cosa.
Translated by: DreamhealerPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/deseando-profundamente-la-unidad-con-dios.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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