Lidiar Con El Enojo

God said:

Puede haber enojos de mayor o menor intensidad, pero aún así el enojo es enojo. Algo hace que tu sangre hierva. Si bien sabes que el enojo no vale la pena, aún lo tienes. Primero está el disgusto, y luego el disgusto muestra sus dientes y se convierte completamente en enojo. Los enojos parecen ser causados, posiblemente, por una relación, por algún tipo de barrera en la comunicación. Tú sientes que no eres escuchado. Si la causa aparente es un representante de atención al cliente insensible, tu esposa, un empleado, un embotellamiento o la burocracia obtusa, te sientes bloqueado, como si estuvieras contra una pared de piedra. No sabes como hacerte oír. En esos momentos, te estás olvidando de ti mismo, amado.

Si simplemente sientes que el enojo corre por tu fisiología, o haces rechinar tus dientes y golpeas tu puño y te mantienes en silencio, o explotas, el daño está hecho. No hay enojo sin daño. Restringido o suelto, tu sentido del enojo está en el ambiente. Un mensaje ha sido enviado. Es un mensaje que dice que la guerra está justificada. No importa si es sólo una guerra entre tú y el otro individuo, aún así es guerra.

Puedes pensar que hay una causa justa para tu enojo puro. La causa última es que no te amas lo suficiente. La situación se vuelve un caso federal porque no eres escuchado y, por lo tanto, de acuerdo a tu interpretación, no eres valorado. Porque aún no te valoras a ti mismo, aún no has aprendido a encogerte de hombros y extinguir el fuego del enojo. Háblate a ti mismo de un modo distinto antes que el enojo comience. Date razones para no estar poseído por el enojo en lugar de darte razones para justificarlo.

Naturalmente, no quieres estar enojado. Nunca quisiste.

Cuando sientes amor y que eres amado, piensas que alguien causó que tú sientas amor. Alguien o algo despertó el amor que ya es tuyo. Lo mismo sucede con el enojo. Tu enojo ya estaba dentro tuyo esperando para estallar, amado. Tú eres la fuente de tu propio enojo.

El enojo tiene que ver con el control. El enojo te toma por el cuello y saca al exterior la bestia que hay en ti. Dije bestia, no lo mejor. Te vuelves un jefe arrogante porque no conoces tu verdadero poder, y te sientes impotente, entonces te enojas.

No pienses que estoy simplificando demasiado. Si te amaras lo suficiente, no tendrías necesidad de reaccionar.

Sé que se dice mucho en el mundo acerca de cómo debes expresar tu enojo. Pero aquí está el problema.

No importa cuán buena persona eres, no importa tu forma habitual de manejarte, cuando te enojas, empiezas a actuar como un matón. Te sientes forzado a controlar. Tú vas a hacer que algo suceda. Vas a hacer que las cosas cambien. Te vuelves egoísta, entonces gritas. De una forma u otra, y quieres golpear a la causa aparente de tu enojo. Intimidar nunca fue honorable, amado. Decir lo que sientes es una cosa, intimidar es otra. El enojo no te da el derecho a intimidar a otro Ser Humano.

Cuando sientes que te estás enojando y justificas tu enojo, detente, en ese preciso momento. Di “Basta”.

Cuando el enojo te controle, encuentra una manera de deshacerte de él sin lastimarte ni lastimar a los demás. Clava clavos, corre dos millas, juega al squash. Escribe una carta desagradable, si lo necesitas, y rómpela. Busca el método que funcione para ti. Ten un plan para cuando te enojes. Quita el enojo de tu sistema tan pronto como sea posible sin descargarlo sobre los que te rodean.

No tienes que ventilar tu enojo. Tienes que deshacerte de él.

Nunca está bien que le grites a alguien. Si, por supuesto, besarás y lo arreglarás. Besa y reconcíliate ahora, y deja de lado el gritar.

Translated by: Cecilia R

 

Your generosity keeps giving by keeping the lights on