¿De dónde proviene el enojo?
Es siempre contigo mismo que estás enojado. Es alguna trasgresión que hiciste lo que te hace enojar. No es la otra persona o las otras personas involucradas. No importa hasta qué punto la culpa puede ser de ellos, tu enojo proviene de algo que tiene que ver contigo.
El enojo es siempre ego. Siempre. La situación puede ser incorrecta. Puedes estar en lo cierto, absolutamente, pero el enojo, sin embargo, es ego. Verdaderamente, una situación puede necesitar ser remediada, pero tú no tienes que enojarte por eso. Es tu derecho que no te guste la situación, pero el enojo que la acompaña es otra historia. El enojo no es bueno. No es bueno para nada. No te hace bien ni a ti, ni a los demás, ni a la situación. Quieres extinguir las llamas, no avivarlas.
La paz es una cosa maravillosa. Tú admiras a Gandhi y a lo que él logró por medios pacíficos. ¡Qué simple era, y qué obvio es que no estaba equivocado! Y aún así, en tu propia vida, por problemas menos significativos que los de Gandhi, tú te enojas una y otra vez. Tú pensarías que el enojo es valioso, o incluso invalorable, mientras que él todo el tiempo empeora cada situación y te quita la paz.
El enojo no expresado también es enojo. No sé cuál es peor. El enojo expresado o reprimido. No aceptes al enojo en ninguna de sus formas.
Escucha, el enojo es una cosa espantosa. En sí mismo, es atroz. Y luego pone una nube atómica sobre la situación. Te deja ciego. Mira, no importa cuál es la situación, es sólo una situación, y las situaciones pueden ser cambiadas. El enojo no contribuye en nada a la solución. Si quieres una conclusión pacífica para esta situación, sé pacífico.
Es tan claro para ti cuando se trata de alguien más, o es en un libro o película.
Cuando se trata de tu vida, sin embargo, te apasionas con el odio. Sé no apasionado sin él. Se apasionado con la paz. No abandones nada más que al enojo para sentir la paz dentro tuyo. La paz es una gran cosa. El enojo no lo es. Hay enojos a montones. Cualquiera puede estallar en enojo. No todos han conocido el beneficio de tranquilizarse en paz.
Te gusta pensarte como a una persona tranquila. Entonces mantén la calma y no te alteres. No hay ventajas en enojarse. Cuesta demasiado, amado. Te cuesta la paz mental. Acorta tu vida. No seas ni de mal genio ni de temperamento fuerte. Sé calmo.
Veo que asientes a todo lo que digo. Estás de acuerdo, en teoría, hasta la próxima vez en que algo te hace enfadar mucho. ¿Es posible que te acuerdes de Mí la próxima vez que sientas que tu enojo aumenta? ¿Es posible que te acuerdes de que hay un Dios en el Cielo y sobre La tierra y dentro tuyo, un Dios del amor y la paz y todas las cosas tranquilas?
Pensar en Mí no es como llamar a un referí o a un mediador, pero sí te ayuda a obtener una perspectiva diferente donde se necesita de una perspectiva diferente. No hay más tiempo cuando una perspectiva mejor es necesaria que cuando te pones bordó de la ira. Si estás demasiado sacado de tus casillas como para recordarme, entonces acuérdate de ti. Recuérdate a ti mismo más que a la situación que te hizo volverte contra ti mismo.
¿Piensas que realmente necesitas del enojo para reconciliar situaciones? ¿Sientes quizás que el enojo sirve como una función que confirma? ¿Qué puede haber en el enojo que te haga sentir que es útil cuando tú bien sabes que no es así? ¿Qué podemos hacer para que el enojo no surja y, por lo tanto, que tú no lo tengas?
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/de-donde-proviene-el-enojo.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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