Vísperas de Navidad
La Víspera del nacimiento de Cristo es el amanecer del suyo propio. Cuando su corazón se encuentra con Cristo, usted se eleva a una vibración más elevada. Esto sucede naturalmente. Siem-pre cuando aman, aprecian, disfrutan, su conciencia se está elevando. ¿Qué es lo que pensaban que era la ascensión sino una elevación? ¿Y hacia qué se están elevando si no es por encima de su pro-pia estatura? Nada está siendo agregado a ustedes, amados. Ustedes simplemente dejan de estar tal como fueron – como pensaron que fueron.
Cuando quieren ir al séptimo piso de un hotel, presionan el botón en el ascensor, entran al mismo y se encuentran elevándose al séptimo piso. Se elevan hacia el piso cuyo botón presionaron.
Cuando desean ascender en la vida, presionen el botón del amor, alegría, la esencia de Buda, Cristo, Mohammed – automáticamente se pueden elevar. No hay un último piso, mis amados. Siempre se están elevando. Tal como el vapor se eleva, solamente pueden elevarse, amados.
Ahora, en Vísperas de Navidad, ustedes celebran su propio nacimiento. El Cristo en su inter-ior es su Humanidad Divina. No es de alguien más. Cristo es su propia Unicidad. Él demostró la unión de Dios y el hombre. Fue una demostración simple. Cristo era tal que no podía hacer otra cosa. Él solamente podia ser como era.
Ustedes, sin embargo, han encontrado otras formas para engalanarse. En un momento se hallan en su propia buena gracia. En el siguiente han caído en la desaprobación consigo mismos. Se han olvidado de la Gracia de Dios que les rodea. Cristo recordó y él les recuerda a ustedes. Él les recuerda todas las posibilidades que son suyas. Yo, Dios, soy suyo simplemente pidiéndolo, y uste-des son Míos por el dar.
Cristo no hizo nada más que caminar por la Tierra. Él habó de Mi Voluntad. Él vivió Mi Volun-tad. Él Me tuvo delante suyo como una linterna. Y ahora sostiene esa linterna en alto y continúa ilu-minando al mundo con Mi luz. Cristo no tomaría nada para si mismo. Él me lo daría todo a Mí. Él no conocía otra forma. Él conocía la Unión de Nuestros Corazones, y sabía como aprovechar esa Unión. Sabía que era para él. Él no sabía cómo rechazar un regalo.
Sean cuáles sean los regalos que le haya dado a Cristo, yo les doy los mismos a ustedes. Su pregunta realmente no es, “¿Qué es lo que puedo obtener?” Su pregunta es: “¿Qué es lo que soy ahora?” Su pregunta es: “¿En dónde estoy ahora?” Cuando verdaderamente sepan responder, no solamente con las palabras correctas, sino con el conocimiento seguro de lo que ahora son, van a cantar una canción. Su vida se va a convertir en una canción.
¿La canción de quién iba a cantar Cristo si no era la Mía? Él sabía que era un testigo de Mi afabilidad, Mi poder y Mi Voluntad. Él sabía Quién hacía milagros, Quién revelaba, Quién le daba cada respiro.
Una cosa asombrosa sucedió. A medida que Cristo Me revelaba, él se revelaba a si mismo. Esto es una revelación. Cristo experimentó su Unidad conMigo. ¿No harían ustedes lo mismo en gen-tileza hacia Mí? ¿Me experimentarían como su propio Ser? Entonces con cada respiración en vigilia o en sueños, ustedes esparcirán el amor sobre la cara de la Tierra. Ustedes esparcirán Mi amor. Amor individual es amor, y es hermoso, y sin embargo, no se compara para nada con el amor que sobrepa-sa todo el entendimiento. El mismo sobrepasa todo entendimiento porque ustedes mismos aún no se han permitido comprenderlo. Sin embargo tienen que comprenderlo para que una vez más puedan estar libres y reunirse con Todo Aquello de lo que previamente se han desconectado Ustedes mis-mos.
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