Caminas a través del Mar Rojo
Ahora sí tienes idea de Quién eres. Tienes un indicio, pero no lo has aprovechado. No puedes creer que eres el oro que Yo digo que eres. Pero Yo no me resigno. Va a llegar el día en que te golpearás la frente con la mano y dirás: “Ahora entiendo. Ahora entiendo lo que Dios está diciendo. ¡Ahora lo entiendo!” Y no falta mucho.
Una luz se encenderá en tu cabeza, y verás. Por primera vez, verás. Verás al mundo en una nueva luz. Verás al mundo con un resplandor alrededor, y tú serás ese resplandor.
Considera a la vida como si fuera un juego de béisbol, y ahora caminas hacia la base.
Has estado jugando a un juego imaginario, y ahora tú eres El juego.
Yo te designé. Te di un golpecito en el hombro y te dije “Ahora. Ahora es tu turno.”
Y ahora no hay vuelta atrás. Una vez que te golpeé en el hombro, se termina el pasado imaginado. Todo el pasado. Ahora caminas a través del Mar Rojo. Ahora estás del otro lado. Ahora caminas en la Inmensidad, Inmensidad delante de ti e Inmensidad detrás de ti, Inmensidad a todo tu alrededor. Y tú eres la Inmensidad en la que caminas. Eres las aguas mansas, y eres las pasturas que te llevan hacia las aguas mansas. Eres Mi amado, y ahora Me crees. Y no hay nada más que debas hacer. No debes ser sino lo que te he dicho todo el tiempo. Puede que no me hayas estado escuchando.
Eres más que una noción de Mí. No puedes ser una partícula Mía, ya que la Totalidad no tiene partes. La Totalidad no se divide. La Totalidad es Totalidad, o no lo existe. Y Yo existo. Y somos un Ser Integrado.
Has estado disimulando sólo lo imaginario. Finges que eres menos. Te aferras a la idea de ser menos. Te aferras al sonajero de un bebé y aparentemente te apartas de Mí. Ese es tu disimulo. De hecho, recorres grandes distancias para desilusionarte con la Verdad. Te gusta pensar que no cargas contigo, como si realmente pudieras hacerlo. Verdaderamente juegas a Fingir, y por lo tanto no reconoces la Verdad, y menos aún la aceptas.
Si te gusta jugar a Fingir, juguemos a que lo que Yo te digo es así. Usa tu imaginación. Has estado usando muy mal tu imaginación. Ahora úsala para la iluminación. Deja que se vea Mi luz. Deja que se vea tu luz. No es fantasía, amado. Y tampoco es hacer algo realidad, porque ya es cierto. Tú y Yo somos dos gotas de agua. Tú quizaás estás demasiado ensimismado para verlo. Amado, somos uno en realidad. Somos tan inseparables que somos Uno.
Verdaderamente, no eres un rezagado. Sea lo que fuere que pienses que eres, no lo eres. Tú te interesas ligeramente por esto o aquello. Todo el tiempo, tú y Yo nos movemos juntos. Compartimos. Bailamos juntos. Cantamos juntos.
Bueno, tú podrías decir: “Bueno, Dios, ¿eres tú entonces quién juega? Si somos realmente Uno, ¿por qué te apartas de ti mismo? ¿Por qué no hablas siempre por Ti a través de mi pequeñez?”
¡Ah! El tú que se presumía separado de Mí miró a un espejo que se llama Libre Albedrío, y te declaraste loco. Aunque no existas como ti mismo, en tus pensamientos te fuiste a otra tierra. Eres tan poderoso en este eclipse de la Verdad que hasta puedes hacer eso.
Pero, por supuesto, tienes razón. Tú no existes. Yo existo. Veloz como el pensamiento, el sol manchó las sombras sobre las hojas, y ese fue el nacimiento de Mi reflejo en la Tierra, y aun así, el Sol es redondo, pleno y brillante, sin importar cuál es la fantasía a la que se está jugando.
Translated by: Cecilia RPermanent link to this Heavenletter: https://heavenletters.org/caminas-a-traves-del-mar-rojo.html - Thank you for including this when publishing this Heavenletter elsewhere.
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