Heavenletter #4462 El Sol, la Luna y las Estrellas Tienen sus Propios Caminos
Heavenletter #4462 El Sol, la Luna y las Estrellas Tienen sus Propios Caminos
Dios dijo:
Puedes amar a alguien, aún cuando la persona no te ame, o ya no te ame más o no te ame lo suficiente. Tú puedes amar. Por supuesto, amar a alguien no significa acoso o asecho. Amar a una persona puede querer decir dejarla sola, aun cuando quieras que estén juntos. Puedes amar a una persona y dejarla seguir su propio camino y tú, el tuyo. Las restricciones no forman parte del gobierno del amor.
Este es el caso de tus hijos, ¿no es así? Estás todo el tiempo con tu bebé. A medida que crece, pasas con él menos tiempo. Se irá a alguna parte. Incluso, puede que se mude muy lejos. Tu amor permanece intacto, sólo que ya no es de tiempo completo. Tu hijo será siempre tu hijo y, con todo, él ahora se pertenece a sí mismo más de lo que pertenece a ti. No es una despedida. Sin embargo, es la partida del hijo. Él tiene millas por recorrer. Y tú debes despedirte con una sonrisa.
Algunas veces los amigos parecen estar lejos, incluso, estando en la misma habitación. Que así sea. Puedes amar a alguien lo suficiente como para permitirle su libertad, incluso en la misma habitación. Puedes amar y liberar al mismo tiempo. Debes hacerlo.
El amor no está destinado a ser una atadura sobre alguien. El amor no es un tornillo. Llamémosle una llave. Con ella puedes abrir la puerta del amor. Puedes devolverle a la persona amada su llave. En verdad, él tiene la llave de su propio corazón. Su corazón no era para que lo ataras. Era para que lo contemplaras y para que tu amor brillara sobre él.
No existen leyes que digan cómo debe verse y expresarse el amor. Puedes establecer tales reglas para ti mismo, pero no para los otros. No te gustaría que otra persona te impusiera sus reglas. Amado, lo que debe ser, es. Debes permitirle a cada persona su propio espacio de libertad. No hagas prisioneros.
Tú ves el sol cada día y le permites ser lo que él es. No le dices al sol que deba quedarse donde está y brillar a través de tu ventana. Miras las estrellas en el cielo nocturno y dejas que sean ellas mismas. No encierras las estrellas en su lugar. No exiges nada. Las amas y las dejar ir. En realidad, no existe lejos ni cerca. La cercanía no significa atadura. El sol, las estrellas y la luna siempre están en tu corazón. Ellas son una parte íntima de ti y ellas se pertenecen a sí mismas y pertenecen al lugar donde están.
Tú no dirás que los hermosos astros: sol, luna y estrellas, estén extraviados. Ellos tienen sus propios caminos y los recorren. No se te ocurriría la idea de controlarlos. Tal vez tus ojos no puedan seguirlos a todas partes. Considera cada persona que amas como un astro, con su propio ciclo. Y, en el caso de las personas, con su propio desarrollo. Es un grandioso amor permitirle a alguien tomar las riendas de su propia vida. No puedes prohibirle a una persona que vaya a algún lugar donde no puedas seguirla.
No tienes el derecho de echar una persona de tu corazón por el hecho de que vaya en una dirección diferente a la tuya. ¿Quién puede decir que sea correcta o equivocada la dirección que ha tomado? Si tú amas, bendices. No resientes. Si amas, no atas. Tienes la libertad de amar y de liberar a quien amas, al mismo tiempo. Tu amor no necesita ser dependiente de una concesión. Concede tu amor y no hagas prisioneros.
Traducido por: Jhrendon
Enlace original: http://heavenletters.org/the-sun-moon-and-stars-have-their-own-paths.htm...

