Dios dijo:
Este es el momento de la Verdad, cuando te sientas a escuchar lo que Yo tengo que decir. Esto aplica tanto para quien escucha lo que Yo digo, como para quien lee lo que está escrito que He dicho. Tú escuchas o lees Mi amor traducido en palabras. Y no existe distancia entre ambos. La distancia no existe. En cualquier caso, Mis palabras, Mi pensamiento y Mi amor entran a tus células. Amado, tú y Yo estamos trabajando a nivel celular. No se trata de un pasatiempo. Nosotros estamos más allá del reino del tiempo imaginario.
El pensamiento no está separado de tus átomos. No creíste que Yo fuese simplemente otro orador o escritor. ¿Lo hiciste? La diferencia es que Yo no estoy diluido. La diferencia es que Yo soy directo, soy la honestidad misma. No busco ser ingenioso. No preciso reflexionar. Cada palabra que sale de Mi aliento es directa y espontánea. Yo no preparo Mis pensamientos presentártelos en palabras.
Es como cuando Yo creé el mundo. No me critiqué. La Creación era simple y sencilla. No era nada difícil. El mudo creado era Mi deseo. In el mismo momento que Mi deseo surgió, la creación brotó.
Es como si yo fuese un pianista de jazz. Tú podrías decir que improviso. Mis dedos escogen la tonada a medida que se desplazan sobre el teclado y la interpretan. No es improvisado realmente, porque ¿qué otra cosa podría ser Mi tonada sino la esencia misma? En el caso de estas, Mis palabras; quien digita sigue Mis notas en el piano. La persona que escribe me sigue. Puede darse el caso de que ella pueda olvidar una nota, pero está bien, porque Yo soy quien toca el piano y el mundo entero oye Mi música, incluso cuando aunque tú no sepas que estás escuchándome. Mi río corre profundamente. Lo que Yo le digo a alguien, Yo lo digo a todos los seres. Los llamo a todos. Te llamo a ti.
Hay una pausa entre las notas que es como la pausa entre los latidos del corazón. La pausa es tan poderosa como el latido mismo. La pausa no implica ausencia. Yo estoy tanto en la pausa como en el latido. Yo estoy haciendo música, amado, y oyes el latido, y tus pies siguen el ritmo.
En un mismo instante, te digo que no sabes nada, y al mismo tiempo, que lo sabes todo. No eres un desconocido para la Verdad. La Verdad sobre Mí, y la Verdad sobre ti son una y la misma.
La diferencia es que tú estás en trance. Caminas dormido, aunque escuchas débilmente, casi imperceptiblemente Mi voz que te llama, susurrándote para que despiertes, para que escuches Mi llamada por ti. Te digo “despierta”. “escúchame. Abre tus ojos. Sal de tu estado de sueño”.
Puedes permanecer donde estás y, aun así, al mismo tiempo, puedes venir a casa. Puedes saber dónde estoy y dónde estás tú y dónde nuestros corazones residen como uno solo.
Si Yo soy una maravilla, ¿qué eres tú? ¿No es maravilloso que estés en la Tierra? ¿No es maravilloso que estés al mismo tiempo en el cielo? ¿No es maravilloso que Seamos Uno y actúes como si fuésemos dos? ¿No es maravilloso que la vida sea y, al mismo tiempo, no sea realmente y que realmente Todo lo que Es sea Uno? ¿De quién puede ser esa Unidad cuando hay Unidad? ¿A quién puede pertenecerle cuando Todo es Unidad? ¿A quién escribe la historia y a quién la lee? ¿Cuál es la diferencia? Para ti es esta réplica Mía, para ti como individuo sobre la Tierra, aunque parece como un mundo de diferencia; aunque no haya tal mundo en realidad, ¿acaso lo hay? Existe la Unidad del Corazón que Yo Conozco como Uno y, en lo profundo, que el parecido que conoces como Uno está bien.
Traducido por: Jhrendon
Enlace original: http://heavenletters.org/au-niveau-cellulaire.html