Dios dijo:
En ocasiones ustedes tienen un sentimiento de congoja en su corazón, un sentimiento de decepción desconcertante en su corazón y ni siquiera saben de dónde proviene. No tienen nada a qué ligarlo. Es como si el sentimiento surgiera por sí mismo, como una hierba que aparece de repente en el paisaje.
Quizá ese sentimiento al que llaman ansiedad es lo opuesto a lo que ustedes piensan. Quizá se hayan cambiado a una habitación nueva y aún no se sienten cómodos en ella. O quizá estén en su vieja habitación, sin embargo se ha quitado una silla. Al principio ustedes no están muy seguros de dónde sentarse.
Quizá este sentimiento desconcertante no es una congoja de su corazón, sino una inspiración para su corazón. Quizá su corazón esté en tránsito hacia un lugar más elevado y todavía no hay nada que sus dedos toquen o sobre lo que sus pies se posen. Quizá es algo bueno lo que están sintiendo. El toque de sus pies puede ser como una vieja y cómoda silla a la que están acostumbrados pero que en realidad no necesitan. Es sólo que estaban acostumbrados a ella.
Es como si ustedes fueran un pianista consumado. Han estado tomando lecciones adelantadas y progresado muy bien. Ahora su maestro los hace avanzar, quizá un paso más adelante y ahora tienen una nueva melodía qué aprender y sus dedos aún no hallan su camino sobre el teclado, sin embargo esta nueva melodía es aún un paso hacia el progreso. Muy pronto su nueva melodía seguirá a toda la música que han tocado y una vez más se sentirán realizados.
O quizá estén caminando por ahí y se topan con una piedra en el camino. Tropiezan, sí tropiezan. Al principio ustedes sólo se fijan en su tropiezo y en lo torpes que se sienten, hasta que se dan cuenta que es un diamante sobre el cual tropezaron. Ahora el diamante les pertenece.
Consideren que este vago rayo de inquietud o extravío que pueden sentir ocasionalmente es en realidad algo bueno, pues les anuncia una gran alegría. Ustedes no necesitan de incomodidades antes de que suceda algo maravilloso, sin embargo este es el caso y sienten incomodidad antes de que algo maravilloso aparezca a la vista. Cuando ustedes tienen esta incomodidad, al menos pueden saber que no todo está perdido. Incluso pueden saber que lo están haciendo bien. Pudieron haber estado sobresaltados o consternados y sin embargo, aún así, ustedes están en la cúspide de una gran llanura de descubrimiento.
Siempre se acercan al lugar donde desean estar. Esto es inevitable. Incluso cuando dan marcha atrás, ustedes se acercan a su destino. Incluso si pareciera que están tomando el camino más largo, se están acercando. Recuerden esto, amados. No es una posibilidad de la cual hablo…es una certeza. Sin embargo, pueden demorarse en saberlo. Esta no sería la primera vez que se demoren en saber lo que en realidad está ocurriendo.
Así que la próxima vez que sientan inseguridad en sus pies o un vacío aparente en su corazón, recuérdense que están creciendo. Se están elevando cada vez más alto y hasta un tropiezo los puede elevar más. Recuerden todas las flores que han sido esparcidas en su camino y sepan que llegarán más. Quizá todavía no las hayan visto todas, pero están floreciendo. Otro paso o dos y ustedes las verán. El horizonte puede parecerles distante. Así es como se ven los horizontes y sin embargo ustedes se acercan. Ustedes le están ganando terreno al horizonte. El horizonte no parece eludirlos, les está haciendo señales para que avancen.