LO QUE YACE EN LA BELLEZA – 9 de Julio, 2006
Heavenletters™ Nº 2073: Acercando la Tierra más al Cielo
Traducción: María-luz Martín
lzmartin [at] hotmail [dot] com
Edición: Anita Manasse
estrellam [at] sion [dot] com
El CIELO está aquí para alcanzar a cada alma en la Tierra con el propósito de despertar:
* Nuestra conexión con Dios*
* Nuestra confianza en nosotros mismos *
* Nuestro conocimiento de ser merecedores por igual ante los ojos de Dios.*
* Paz en la Tierra*
Dios siempre nos está acercando a Él.
DIOS Dijo:
Dios dijo:
No hay necesidad de devanarse los sesos a causa de la vida. No hace falta investigar. No hace falta averiguar cómo y porqué ocurrió algo. No hace falta aclarar y alegar lo que realmente ocurrió. No importan las resoluciones lógicas. Si deben de descubrir, descubran aquello que conmueva sus corazones a mayores alturas. Adéntrense en el campo de la valoración; imbúyanse en lo que está dotado de hermosura. Introdúzcanse en lo que emocione a sus corazones, y no tanto la logística de sus mentes.
Diríjanse hacia aquello que yace providencialmente más allá de toda explicación. Ahí es a donde su atención desea acudir. ¿Quien intentaría ni siquiera describir a la belleza? Todo lo que pueden decir es que es bella. Sus corazones resuenan. Sus corazones conocen la belleza cuando la ven: eso es suficiente.
La belleza es una representación del amor. Todo lo que se halla en la naturaleza es eso. Llegados hasta aquí, ustedes deben admirar incluso al valiente diente de león en su esplendor amarillo que se convierte en una mota blanca que ustedes pueden soplar hasta los confines de la Tierra. Con toda lo que existe en la creación, ustedes pueden decir “Qué maravillas ha llevado a cabo Dios”.
Todo arte intenta reproducir la belleza que yo he creado. Existe una necesidad de pintar una rosa, y un cielo lleno de colores en el doblez de una pierna, y en la curvatura de un brazo. Hace falta tejer un lienzo de las hebras que salen de la vida. Hay una necesidad de hacer música que emule los gritos de alegría que hacen sus corazones. Con cada movimiento de sus manos, ustedes están entretejiendo la vida. Aquello que estimula sus corazones, es lo que desean proporcionar. Su corazón tiene una necesidad de ser exaltado, ya que esa es su verdadera naturaleza.
Aquello que radica dentro de sus corazones es más grande que el corazón mismo. El corazón físico es un objeto que no muchos considerarían bello. Pero. ¡Oh!, ¡la belleza de lo que contiene un corazón! ¡Que danza crea! ¡Qué esplendor! La belleza del corazón encuentra su imagen por dondequiera que mire. Se busca a si misma.
En la próxima cara que vean, observen su belleza. No estoy hablando de guapura, sino de belleza. Saquen una foto de la próxima cara que vean, con su corazón. No habrá aspectos inacabados. Cuando ven con su corazón, en donde quiera que miren se encuentra belleza No puede ser de ninguna otra manera. ¿Que hay en este universo de amor Terrenal que no sea bello? La cebolla es bella. Como se ensambla es una metáfora para la vida. Cuan bella es la maestría de una cebolla.
¿Que otro que no fuese yo hubiera pensado en una cebolla? ¿O una sandía? ¿O una roca? ¿O una montaña? ¿O un mar? ¿Quién hubiera pensado en el brillo de los ojos y en el movimiento de la piel alrededor de ellos? ¿Quien hubiera pensado en piel? ¿Quién hubiera pensado en uñas? ¿Quién hubiera pensado en sonidos? ¿Quien hubiera pensado en día y noche? ¿O en el sol y la luna y las estrellas de ensueño?
¿Qué estrella son ustedes, amados?
¿Qué pincelada de Mi corazón son?
¿Dónde moran ustedes, y de donde vienen?
¿Que dice sus corazones? Tomen sus más grandiosas imaginaciones, y sepan que ni siquiera empezarían a alcanzar la Verdad sobre ustedes. Ustedes no han rozado casi ni la superficie en lo que concierne a ustedes mismos. Ustedes son muchísimo mas grandiosos de lo que pensaron; si es que en verdad lo hicieron.
Ustedes saben donde habitan no más que los peces en un océano. El pez no dice “Yo nado en un océano de Dios”.
Tampoco ustedes se dan cuenta de donde se alojan. No dicen: “Yo vivo en una creación de Dios actualmente denominada tierra. Yo habito en el aire que respira Dios. Yo resido en su corazón, y en el amor que El creó. El me dio forma a partir de arcilla. Yo soy la pieza de arcilla que El hizo. Y sin embargo, de ninguna manera se me ha colocado en una estantería. El me situó en el horno de la vida para cocerme en él y para evolucionar hacia Mi verdadera identidad. Yo existo en la calidez del corazón de Dios ahora, y así lo reflejo, y así yo me vuelvo.”
No me digan. Simplemente, vivan.
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Gloria Wendroff, Supervisora
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