Dios dijo:
¿Quién en la tierra, puede comprender por qué algunos de Mis hijos parecen ser antipáticos o lo son sin duda? ¿Quién puede entender por qué otros hacen lo mismo que ellos? En términos personales, no eres capaz de hacerlo. En términos personales, con demasiada frecuencia, vas por ahí en círculos tratando de comprender a otra persona que no es comprensible para ti. Incluso cuando puedas entender la inseguridad e insuficiencia del otro, aún así, no puedes verlo como una excusa para la rudeza o algo peor.
Si alguien, deliberadamente quiere insultarte, probablemente se siente haber sido insultado. Te comprendió mal o escuchó tu voz como una voz del pasado y te pasa su resentimiento. Él vio el rostro de alguien más en el tuyo. Invariablemente, él se siente justificado. Tú no tienes que justificarlo. No es necesario que te excuses por otros.
La pregunta que debes hacerte no es ¿por qué estuvo deliberadamente ofensivo? La pregunta es ¿Por qué permití que me hiriera?
Cuando alguien es bastante rudo o totalmente ofensivo, llamándote por tu nombre por ejemplo, es su ego quien tiene el control. Y si sientes deseos de vengarte, es tu ego el que tiene el control. Tal vez lo mejor que puedes hacer es liberarte de la rudeza. Tú no eres realmente el causante de esto. Hay mucho más en juego que tú.
Tú no eres responsable de cambiar la mente de otra persona. No eres responsable de cambiar el comportamiento de otra persona. Algunas personas no van a escucharte. Si ellas pudieran escuchar, ellas no serían antipáticas. Por otro lado, eres responsable ante todo el mundo por todo. Aún así esto no significa que tú lleves las cargas de otros en tus hombros. Tú no estás aquí para llevar cargas pesadas en tus hombros. Algunas veces, con frecuencia, debes dejar ir tus preocupaciones.
Puedes haber tratado amablemente de hacer las paces con quien sea. Si esa persona pudiera haberte escuchado, la situación no habría ido tan lejos, ¿no es cierto?
Así que ¿cómo asumes la responsabilidad y como la dejas ir? El cómo lo haces no es la cuestión, pero sí un por qué. Es una necesidad. Tú sabes que no sirves a otros al apoyar su rudeza de corazón. Tú no debes sentirte insultado. Mira el insulto de la forma como mirarías un grano en la nariz de alguien. Está allí. No tiene nada que ver contigo y mantienes tu mirada lejos de eso tanto como puedes. Algunas veces simplemente no puedes mantener tu mirada lejos de lo que no quieres ver, y abandonas la habitación.
En caso de un insulto, remueves el insulto de tu corazón y lo dejas atrás. No tienes que ocuparte de eso. Sólo debes ocuparte de tus sentimientos. Trabaja rápido con tus sentimientos. Lo que sientas agradable, mantenlo cerca de ti. Lo que sientas desagradable, remuévelo. Si no puedes hacerlo, entonces déjalo ir. No conserves pensamientos confusos in tu corazón. No te sientas culpable de aferrarte a lo que debe dejarse ir. Lo que no pertenece a tu corazón debe dejarse ir.
Considera los insultos como un alimento contaminado que has mordido. ¿Qué haces? Lo escupes. No continuas imaginándote lo mejor que puedes hacer. Tú, rápidamente, escupes el alimento contaminado.
La habilidad de no aferrarte es un gran regalo. Ojalá que la otra persona lo haya dejado ir y así no habría ningún problema. Ojalá que lo dejes ir ahora mismo.
Traducido por: Jhrendon