¿QUÉ ES LO QUE TE HACE TAN SEGURO?
Heavenletters™ No 3114: Acercando la Tierra más al Cielo
Junio 4, 2009
Traducción: Lucía Montaño
Edición: Anita - wayran [at] gmail [dot] com
El CIELO se encuentra aquí para alcanzar a cada alma para volver a despertar.
* Nuestra conexión con Dios*
* Nuestra creencia en nosotros mismos *
* Nuestra consciencia de nuestra valía compartida con Dios*
* Paz en la Tierra*
* Dios siempre nos está acercando a Él.
Dios dijo:
Todas las cosas que el mundo y tu dicen son desafortunadas, ¿cómo sabes que no son bendiciones? Pueden ser bendiciones disfrazadas o bendiciones fraccionadas. Si no has terminado de leer todo el libro, ¿cómo puedes saber con certeza, cómo terminará el libro?
Las lágrimas son bendiciones. Son bendiciones así como es la risa. Puedes, sin embargo, preferir la riza porque te produce dicha; entonces, ¿por qué estás tan seguro de que la risa está bien y las lágrimas de tristeza no lo están?
¿Qué tal que no tuvieras juicios y, nunca hicieras uno, no te hayas dejado involucrar en uno solo? ¿Qué tal si no vieras lo bueno y no vieras lo malo? ¿Qué tal que únicamente vieras y nada hubiera sido etiquetado como maravilloso o terrible? ¿Qué tal que la vida si puede suceder y no fuera clasificada de ninguna manera?
¿Qué tal que no existieran las palabras, bello o feo? ¿Qué tal que la vida no fuera clasificada en una escala de valores y, que se asuma como llega?
No existiría tire y afloje. No se crearía resistencia hacia a la vida. Todas las ataduras serían bienvenidas, se liberarían al frente de tus ojos y, se desaparecerían.
Así es como es, no habría ataduras que pudieras contener.
Cuando la muerte del cuerpo llega; llega. Cuando alguien que te ama te deja, el o, ella se fue. Cuando llueve, llueve. Cuando el sol brilla, el sol brilla.
Claro está que, puedes cambiar. Puedes vencer el exceso de miedo. Puedes abandonar tu forma de pensar y, tener una nueva forma de pensar. Puedes sustituir viejos hábitos por unos nuevos. Puedes salir de la sombra hacia la luz del sol.
Este asunto de juzgar es mucho más profundo de lo que creías. ¡Si tan solo pudieras no juzgar absolutamente nada! ¡Serías libre! ¡Liberarías a todos a tu alrededor!
Nunca más existiría la desilusión. Existiría la dicha. Aún, la dicha continuaría existiendo. La dicha es algo natural. ¿Quién no gozaría con un ramo de rozas rojas? ¿O, con un pan recién horneado? ¿O, con una de tus sonrisas?
¿Quién no le daría a todos y a todo la bienvenida, sino hubiera un juicio involucrado?
A todas las personas se les trataría por igual.
A todos los sucesos.
A todas las tormentas.
A todos los picnic.
Si el juicio desaparece, ¿No existirá allí el amor?
Ahora bien, ¿qué te gustaría hacer, seguir juzgando o amando? Yo se la respuesta. Estoy seguro que escogerías al amor. Sin embargo, aún no estás completamente preparado para dejar de juzgar. Te ha atrapado por mucho tiempo. Y te preguntas, ¿como podré vivir sin juzgar?
Puedes comprender que discernir y juicio es lo mismo. Puedes preguntarte ¿para qué tengo un cerebro si no puedo hacer juicios?
Sin juzgar, aún tienes que tomar decisiones. Aún tendrías preferencias. Si alguien te ofrece un brownie de chocolate o una galleta de mantequilla, tu mano te ayudará a recibir lo que has escogido. No estás juzgando si una de las dos es buena o mala.
Si alguna persona te ofrece un soborno o un rifle, puedes decir no, a uno o a ambos. No tienes porque juzgar al que te ofreció el soborno. En un momento de debilidad, un ser humano te ofreció algo que tu deseaste y el no tenía. Puedes elegir apartarte de esa persona, y aún así, puedes sostenerlo en Mi Luz, sin juzgarlo o condenarlo.
El juicio ha sido un mayor culpable de lo que te das cuenta. El juicio podría estar cortando tu corazón en dos.
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Gloria Wendroff, Godwriter
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