Dios dijo:
Ustedes se dan cuenta que Yo siempre pienso en su beneficio. Yo no pienso en Mi beneficio. Ustedes saben que yo no tengo motivos ocultos. ¿De todas formas qué podría Yo ganar? ¿Qué hay que Yo no tenga? Yo lo tengo todo. Bien, quizá no todo, pues no siempre tengo su felicidad. En ocasiones Yo tengo su felicidad, pero no en todo el camino.
Voy a refrasear esto. Yo no siempre veo que ustedes perciban su felicidad. Mi visión es buena, así que ha de ser su visión la que no lo es. Ustedes no siempre perciben su felicidad. Esto puede deberse a que ustedes esperan que su felicidad venga de afuera. El mundo no siempre les da un bouquet de rosas. A veces sí lo hace, a veces les da elogios. A veces el mundo los lleva en brazos y a veces los deja caer y les deja hallar su propio camino de vuelta a la felicidad.
En realidad su alegría interior no se oculta de ustedes, siempre está ahí, nunca los deja. Podríamos decir que es su Ser Interior…nunca está ausente. El asunto es que ustedes esperan que la felicidad llegue a ustedes. Amados, nadie puede ganar la lotería todos los días. Nadie es llevado en hombros del mundo y vitoreado todos los días. Tarde o temprano y una y otra vez, el mundo los decepcionará.
Su Ser Interior solo conoce la felicidad. No el entusiasmo, sino una calidad silenciosa de la felicidad. Podemos decir que su Ser Interior soy Yo mismo en ustedes. Yo, habitando en su corazón, Soy felicidad. Claro que felicidad no es la palabra correcta, tampoco lo es alegría. Bien, amor debe ser la palabra correcta; sin embargo, es amor silencioso, amor sin un objeto, sólo la calidad del amor que habita en su corazón. Este nunca vacila.
Pero ustedes buscan afuera, amados. No han buscado en su fuerte núcleo vital interior. Si quieren hallar sus lentes, tienen que buscarlos en donde estos se encuentran. Ustedes han estado buscando en donde hay muchas cosas. Han estado buscando donde se encuentra la desilusión, pues el mundo es el proveedor de ello. Ustedes han estado buscando donde florece la provocación, pues el mundo provee de inmediato toda la provocación a la que cualquiera pudiera responder. El mundo puede provocar ira en ustedes; sin embargo, esa ira que el mundo provoca es suya. El mundo también les muestra amor. De la misma manera que la ira les pertenece, el amor también. Si ustedes no tuvieron amor en su interior, no lo conocerían en el mundo. En el mundo ustedes hallan fragmentos de sí mismos.
Ya que con frecuencia la felicidad obtenida del mundo es entusiasmo, ustedes no podrían sostener un entusiasmo constante. El mundo no les estaría haciendo un favor bombardeándolos con grandes oleadas. Ustedes arderían en las llamas del entusiasmo.
Incluso en la turbulencia, existe ese lugar en calma dentro de ustedes. Sólo está en su interior. Disfruten de las alegrías del mundo, pero cuenten con la paz y el amor interno, el lugar de calma dentro de su corazón para sustentarlos. Nada puede ir mal en el corazón de su corazón donde Yo habito. Hallen ese refugio en su interior y bendigan al mundo, ese mismo mundo que no siempre los bendice.
¿Pero no es eso lo que hay qué hacer, amados? ¿Dar lo que ustedes desean recibir? ¿Acaso no siempre lo han sabido?
Cualesquiera que sean sus talentos, sin importar qué tan dotados sean, lo que ustedes tienen que dar es la calidez y la calma de la luz interior de su corazón en donde Yo habito. Regálenme a Mí, amados. Soplen mis bendiciones por todas partes, soplen sobre el diente de león de Mi amor y permitan que su calma caiga donde alcance hasta los rincones más alejados de la Tierra. En cualquier caso, sin intentarlo, el amor de Mi corazón dentro del suyo escapa y se entrega a sí mismo al mundo que lo anhela.