LLORAN LA PÉRDIDA DEL PASADO – 20 de Marzo de 2008
Heavenletters™ Nº 2673: Acercando la Tierra más al Cielo
Traducción: María-luz Martín
lzmartin [at] hotmail [dot] com
Edición: Anita Manasse
estrellam [at] sion [dot] com
El CIELO está aquí para alcanzar a cada alma en la Tierra con el propósito de despertar:
* Nuestra conexión con Dios*
* Nuestra confianza en nosotros mismos *
* Nuestro conocimiento de ser merecedores por igual ante los ojos de Dios.*
* Paz en la Tierra*
Dios siempre nos está acercando a Él.
Dios dijo:
Existe una gran diferencia para ustedes entre saber y vivir. Ustedes saben que no existe la muerte, y sin embargo, ustedes la lloran. No piensen que Yo estoy empequeñeciendo al dolor. Simplemente les estoy indicando la diferencia entre lo que ustedes conciben y lo que viven. Ustedes están perfectamente dispuestos a aceptar que no existe la muerte, y puede que tengan momentos en los que verdaderamente acepten esto; y sin embargo, ustedes todavía se aferran a anhelar a quien amaron tal y como ellos fueron una vez sobre la Tierra. Ustedes saben que hay muerte corporal, y han visto bien claro que cuando una persona muere, dicha persona a la que ustedes aman ya no está más allí en ese cuerpo. El cuerpo, sin la presencia del amado permanentemente allí, está vacío; ustedes saben bien eso. Pero, sin embargo, ustedes le lloran. Cincuenta años después todavía lo siguen haciendo.
Yo no les estoy reprendiendo porque sus corazones añoren una y otra vez momentos preciosos con aquellos a quienes amaron; tales memorias son dulces, o agridulces, o absolutamente perecederas porque ahora solo les quedan los recuerdos. Su aflicción no es menor porque ustedes sepan perfectamente bien que sus bien amados no pueden regresar a ustedes tal y como él o ella fueron. Incluso cuando ustedes sienten la presencia de su ser amado, como a veces les ocurre, todavía quieren que regrese la parte física. Ustedes quieren el pasado, amados. Es el pasado lo que lloran; son ustedes mismos por los que lloran.
Ustedes obtienen algún tipo de confort al saber que aquellos a los que amaron existen ciertamente en otras esferas, y que ustedes se unirán al ser amado con el tiempo; y sin embargo, les quieren aquí en este reino al cual están ustedes tan acostumbrados. Sus corazones sufren ahora. Es simplemente demasiado horroroso contemplar que alguien que significó tanto para ustedes y que persiste tanto en sus corazones no viva ya más con ustedes. No pueden ya tocarle con sus manos; ya no tienen su cara sonriente mirándoles. No pueden oír ya más el sonido de su voz ni las entrañables palabras que salen de sus labios. Y sin embargo, ustedes saben que es algo más que todo eso lo que ustedes están echando en falta con toda su alma.
Y, sin embargo, ustedes saben que con el imaginario paso del tiempo, nunca podrá ser ya como fue algún día. Si quien ustedes amaron regresase hoy a ustedes no podrían simplemente coger y seguir tal y como eran; ustedes ciertamente lo saben; y sin embargo, ustedes aún lo añoran. Ustedes anhelan incluso devolver a la vida a quien amaron para que todo fuese como antaño, durante unos pocos minutos.
¿Qué es lo que más echan de menos? ¿Qué es lo que ustedes echan de menos por encima de todas las cosas? Saben bien que no es el cuerpo. No importa cuanto anhelen su calor, no es el cuerpo. No es la sonrisa, no son las palabras. Si, ustedes anhelan estas cosas, anhelan todas ellas; y sin embargo, significan poco al lado de aquello que representa la esencia de sus anhelos. La misma conciencia de su ser amado que continua y crece, es lo que quieren. Claro que si, ninguna otra cosa les bastará. Esta es la presencia de su ser amado que verdaderamente continua existiendo. Pueden estar seguros de que su ser amado les está abrazando en este mismo instante; y todavía añoran el pasado y cómo era, y como fueron ustedes mismos alguna vez.
Ustedes le dan falsa alabanza al hecho de que su ser amado realmente no se ha ido; y sin embargo, están desamparados. ¿De qué tienen que estar desolados, amados? Cualquiera que sea la dulzura que su ser amado les trajo, eso es lo que echan de menos. Echan de menos cómo se sintieron una vez. Si, añoran la presencia su ser amado que les conmovió y que ninguna otra persona puede hacer igual. Ustedes llevan razón. No se puede reemplazar al que amaron; y sin embargo, está justo a su lado. Sientan su amor y el de ustedes ahora.
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Gloria Wendroff, Supervisora
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