Dios dijo:
Cuando ustedes son un firme junco creciendo a la orilla de la vida, por qué creen que son un diente de león que lo vuela el viento, desprendido en pequeños pedazos, como si ya no fueran un todo? Por supuesto, los dientes de león hacen lo que tienen que hacer y existe grandeza en su división. Los dientes de león son mucho más de lo que ustedes creen, así como ustedes son mucho más de lo que creen.
Los dientes de león que los vuela el viento van más lejos, se propagan, se vuelven más, no menos. Su plenitud no es menos. Cada pequeña pelusa de un diente de león contiene Plenitud, sin embargo, ustedes lo ven de forma diferente. Ven como si el diente de león se disolviera, lo volara el viento y luego cayera a la Tierra y sin embargo, qué viaje hace el diente de león…y qué regalo es ese!
Y ustedes, amados, como un junco que permanece erguido, bebe de lo profundo, se dobla con el viento y conserva su propio lugar en el Universo – también son un regalo. Aún permaneciendo estacionarios, aparentemente sujetos a la Tierra, ustedes son un regalo para el Universo y para sí mismos.
Un diente de león parecen estar incrustados, sus raíces profundas en la tierra y entonces, de manera sorprendente, cuando el tiempo es correcto, el diente de león despega y viaja hacia el Sol.
Un junco que crece cerca del agua parece estar hueco. Su vacío es bien utilizado. De un simple junco sale música, cerbatanas y otras cosas. Sin visión ustedes prestan atención a lo que ven como las deficiencias de los dientes de león y las deficiencias de los juncos. También ustedes se atribuyen deficiencias a sí mismos. Esta es una triste historia de un Hijo de Dios.
En ocasiones ustedes se consideran un diente de león destrozado y pasan por alto la belleza ambarina de un diente de león, y en ocasiones ustedes también se consideran un junco vacío, cuando están asombrosamente llenos con la Presencia de Dios. En donde ustedes están, YO ESTOY. En donde se sienten vacíos, YO ESTOY. Yo lleno esos espacios vacíos. Ustedes están llenos de Mí hasta el borde. Yo me desbordo en ustedes. Cualquier uso que tenga un junco o un diente de león o ustedes, sirven al Universo y al Gran Dios Quien los creó y Quien se agita en su interior. Ahora también sírvanse a sí mismos. Sírvanme sirviéndose a sí mismos y sosteniéndose en el espejo de la vida y vean que lo que Yo he hecho es bueno. Ahora dejen de pensar sus pensamientos y piensen los Míos.
Cuándo terminarán devaluándose a sí mismos? Cuándo se animarán con el pleno conocimiento que no sólo valen la pena sino valen mucho, son esenciales para la marcha del Universo y esenciales para Mí? Cuándo dejarán de tener una vaga visión de ustedes mismos y comenzarán a maximizar lo bueno que hay en ustedes y conservarlo como un tesoro? Amados, qué les parece atender aquello que ven como deseable y dejar de atender aquello que ven como menos deseable. Háganlo y lo menos sólo se irá a la deriva o al menos quedará en un segundo plano. Tomen aquello que no consideran bello de ustedes, métanlo en una bolsa y ahora colóquenlo en el asiento trasero sin mirar atrás. Por qué esperar lo inevitable?
Es inevitable que ustedes se verán a sí mismos con nuevos ojos. Yo lo he dicho, lo he dicho una y otra vez. Comiencen ahora. Olviden la palidez y reconozcan las rosas en sus mejillas. Si debieran encontrar defectos en ustedes mismos, háganlo con su buscador de defectos y abandónenlo ahora. Díganse algo amable, díganlo ahora. Ustedes son mucho más de lo que se dan crédito. Qué les parece darme más crédito a Mí también mientras están en ello?