UNA CASCADA DE ORO – 27 de Mayo de 2007
Heavenletters™ Nº 2375 Acercando la Tierra más al Cielo
Traducción: María-luz Martín
lzmartin [at] hotmail [dot] com
Edición: Anita Manasse
estrellam [at] sion [dot] com
El CIELO está aquí para alcanzar a cada alma en la Tierra con el propósito de despertar:
* Nuestra conexión con Dios*
* Nuestra confianza en nosotros mismos *
* Nuestro conocimiento de ser merecedores por igual ante los ojos de Dios.*
* Paz en la Tierra*
Dios siempre nos está acercando a Él.
DIOS Dijo:
La ocasión está a su derecha, y la ocasión está a su izquierda; ustedes están rodeados de oportunidad. Puede que tengan que ver a la ocasión varias veces antes de que ustedes caigan en la cuenta de lo que han visto. La ocasión es, a menudo, un capullo pequeñito, y ustedes tienen que tener los ojos bien abiertos para verlo. Permanezcan observantes, busquen la oportunidad hasta en el último rincón; busquen un mirador diferente, y sus ojos verán lo que se han perdido antes. Siempre estuvo allí; solo que no la vieron. Ella estaba justo delante de ustedes y pasaron de largo.
No es cierto que la ocasión llame solo una vez. La ocasión llama todo el tiempo; simplemente pasa que tienen que ir a la puerta; ustedes tienen que abrirla y decir, “Bienvenida. Entra de lleno”.
A veces, la ocasión se viste de distinta manera a la que pensaron que lo haría; no estaba disfrazada, sino más bien las expectativas estaban demasiado limitadas. A veces, la oportunidad llega a la puerta de atrás y ustedes podrían pensar que ocasionaría demasiados trastornos levantarse para ir. Ni siquiera oirán como llama hasta que sus mentes estén abiertas y no cerradas. Podrían haber pensado que había una corriente de aire a la puerta cuando en realidad se trataba de la ocasión intentando atraer su atención.
Algunas veces ocurre algo que ustedes entienden como una caída. Ustedes podrían sentir que han perdido algo, cuando en realidad les está siendo presentada una soberana ocasión. Si ustedes pierden sus trabajos sienten como si fuese un golpe, cuando en verdad, se trata más que nada de un quitanieve; ustedes no lo ven como una pérdida. ¿Por qué ven lo que les aporta espacio a ustedes como una pérdida?
Presten atención a todas las señales que la vida les proporciona. Amados, todo lo que se les ofrece es una oportunidad. Siempre se les presenta la oportunidad de crecer; siempre se les está ofreciendo la oportunidad de ver bajo una nueva luz, siempre se les está presentando la oportunidad de mirar desde un nuevo mirador. Primero, perfeccionen su visión; y entonces, sus vidas cambiarán dramáticamente.
No pesen cada decisión; las decisiones no pueden estar hechas siempre basándose en la lógica. La lógica no sabe lo bastante; o quizás ustedes no formulan la pregunta adecuada al respecto.
¿Recuerdan cuando les dije que estuviesen alertas a las oportunidades de poder dar? Si aparece un pedazo de papel en el suelo, ustedes son los que lo tienen que asir con la mano. La oportunidad es justamente así; puede ser pequeña, no tiene que ser grande, no tiene que ser perfecta. De hecho, está ahí, simplemente ocurre que tienen que verla. La ocasión siempre se encuentra ahí; la ocasión quiere que la vean; está ahí para ustedes.
Amados, ¿Qué oportunidad quieren ver?
Mientras las ocasiones se complacen en sorprenderles, también al mismo tiempo se complacen en ser buscadas. Las oportunidades son, a menudo, como manzanas en un árbol. Tienen que conseguir alcanzarlas y atraparlas al vuelo.
O, las oportunidades pueden ser también como estrellas en el firmamento; tienen que mirar arriba hacia ellas y elegir cual de ellas desean que se pose sobre la palma de sus manos como una mariposa. ¡O elijan muchas! Dejen que den vueltas alrededor en sus manos como diamantes. ¡Ah!, ¡Eso es!, amados; exploten los yacimientos de diamantes. Ustedes no están explotando yacimientos de desaliento; no están explotando yacimientos de grava, ni de polvo, que acaban esparcidos por doquier. Los diamantes tienen luz a través de la cual ustedes pueden ver. La oportunidad no tiene que mostrarse a sí misma ante sus ojos como oro macizo.
Dejen que sus ocasiones sean como oro fundido. Dejen que la ocasión fluya como una cascada dorada sobre la cual ustedes bajan deslizándose alegremente.
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Gloria Wendroff, Supervisora - Email gloria [at] heavenletters [dot] org