Dios dijo:
Aunque yo sea el Movedor, ustedes no sólo permanecen sentados. Ustedes también se mueven. Aunque Yo soy en quien se confía, ustedes también deben levantarse y confiar en ustedes mismos. Aunque son unos observadores en la vida, ustedes no sólo observan. Aunque tengan que esperar en la vida, ustedes no juegan a esperar. Aunque se sientan entre la audiencia y ven la película, ustedes también están en la pantalla, moviéndose ahí, actuando, moviendo sus brazos, descubriendo.
En una obra, ustedes están en el escenario. En la vida, ustedes están en un escenario.
Estoy con ustedes, desde luego. Desde luego que en una obra hay alguien que les da indicaciones y aún así, son ustedes quienes deben moverse y actuar y hablar y dirigir el curso de su papel en la obra…y en la vida es igual. Sin embargo, en la vida no hay ensayo de vestuario. Esta es una nueva obra. Ni siquiera existe un guión escrito.
El mundo está hecho de movimiento, amados. En el mundo, ustedes no permanecen quietos para siempre. En la vida, ustedes actúan. Ustedes juegan las cartas; se les reparten a ustedes pero son ustedes quienes las juegan.
Cuando quieren ir a algún lado, se suben a su auto, encienden el motor, meten la velocidad, cargan combustible, dan vuelta. Les pide menos la vida de lo que su auto pide de ustedes?
Ustedes no esperan a que su auto se encienda solo. Ustedes no esperan que su auto dé la vuelta solo. Ustedes dirigen al auto, naturalmente. Harían ustedes menos por la vida de lo que harían por su auto?
Claro que es el auto el que se mueve y aún así ustedes son los conductores y ustedes, los conductores, dirigen al auto a donde quieren que los lleve. Y lo mismo es con la vida.
Oh, que fina línea existe entre el tomar control y el dejar ir. Si tan sólo ustedes pudieran estar seguros cuál es cuál, qué es qué y cuándo.
Desde luego que ustedes pasean en la vida y desde luego que ustedes son los conductores. Ustedes no son la máquina y aún así conducen el auto. Bueno, si…ustedes meten la velocidad y el auto avanzaría, sólo que el auto depende de ustedes para dirigirlo. Para ustedes hace sentido dirigir al auto con suavidad.
Ustedes no están faltos de poder en la vida. Yo Soy la Máquina Poderosa y aún así, ustedes son los conductores.
El conductor no siempre tiene que saber a dónde se dirige. No existe mapa alguno para el conductor del auto de la vida. Aún así, el conductor puede saber a dónde desea ir y despegar. Puede continuar avanzando. Podrá dar vueltas equivocadas, aún así se está moviendo. No está estancado. No conduce en reversa. Cualquiera que sea el clima, cualquiera que sea el terreno, el conductor hace avanzar al auto. Ya sea de subida o de bajada, el conductor lo dirige.
Cuando bailan, quizá ustedes no elijan la melodía que toca la orquesta y aún así bailan. No se lamentan porque la música que está tocando no es la que querían. Ustedes se ponen de pie y de todas formas bailan. Quizá no sepan cómo bailar al ritmo de la música, aún así se ponen de pie y pulen el piso. Quizá se sienten durante una o dos melodías, aún así ustedes no se quedan en las orillas para siempre. Ustedes están en la obra, no se supone que hagan el papel de enredadera. Oh, no, amados, ustedes están destinados a ser una rosa en flor.