Dios dijo:
Hay en el mundo muchas cosas que tu aceptas en los otros. Pero también hay tanto que no aceptas.
Aceptas que los demás puedan ser más altos o bajos que tú; y no lo tomas contra ellos. Aceptas que alguien frente a ti sea un hombre o una mujer; y no inicias una guerra por eso, ya sea grande o pequeña. Aceptas que alguien sea joven o viejo. Aceptas eso. En el mundo en el que vives existe la edad, sin importar tus preferencias.
Empero, cuando alguien puede votar por otro presidente, armas un escándalo. Si alguien puede ser de otra religión, diferente a la tuya, cacareas. Se han iniciado guerras por estas razones. Tan pronto como piensas que una vía es la mejor, eliminas muchas otras. Te vuelves privativo en tu forma de pensar y frunces tus labios.
Oye, está bien tener favoritos. Puede que te guste el color verde y no el rojo. Pero no eliminas de tu vista a todos los que vistan un suéter rojo. Tal vez te guste más el postre que los fríjoles y, aun así, amas la persona que prefiera los frijoles. ¿Cuál es realmente la diferencia para ti?
Sin embargo, en muchas ocasiones parece duro para ti, un ser mortal, aceptar la divergencia en los otros.
Está bien el que prefieras algo, en teoría; pero cuando se trata del cómo tratas a los seres vivos, haces bien en tratarlos con equidad y, esto significa, tratarlos con ternura, deferencia y amor. Yo estoy hablándote. No debes poner a las personas en dos filas, permitiendo a los de una de ellas ir primero; y a los de la otra, ir después; si es que después de todo, les dejas entrar.
Puedes preferir los perros de raza fina, pero debes tratarlos de la misma forma a ellos y a los de otras razas.
Se cortés dondequiera que estés y con quienquiera que estés. Dale una oportunidad a todos los que llegan a ti. Abre en lugar de cerrar. Estoy hablando de tu corazón: Abre tu corazón. Abre tu mente. Abre tu vida. No te desengañes por las apariencias.
Existe otro aspecto a tener en cuenta. Tal como veas una persona, así podría volverse. Cuando ves brillante a un niño, tiene mayores oportunidades de serlo. Cuando ves estúpido a un niño, cometerá errores a diestra y siniestra. El cómo veas a los otros es una bendición o un castigo. Tienes una responsabilidad para con cada persona.
Puedes trasladar esto al cómo ves las naciones. Ellas se vuelven como las ves. No tengas enemigos en tu corazón, y crearás amigos. ¿Por qué querrías crear siempre enemigos?
Puedes tener pertenencias viejas en el ático, y puedes verlas como baratijas. Otros podrás verlas como artefactos u objetos hermosos. Las mismas cosas son vistas de forma diferente.
En el mundo, muchos tesoros han sido pasados por alto.
No pases por alto las personas. Ni a los animales. Y menos, a las naciones. ¿Es tan duro dejar atrás las viejas ideas y amarlo todo? ¿Si no puedes amar, podrías por lo menos acoger todo, considerarlo todo, dar a todo una oportunidad?
Esto Me incluye, a Mí y a todos mis nombres. Yo sé que existe un solo Dios. No me interesa la figura que dibujes de Mi o el que ores de rodillas o parado, que sigas tal o cual ritual. Es la Unidad. Y ¿qué importa lo que otros piensen que es la Unidad? Dios es y Él ama. Dios no es privativo de una determinada cultura. Dios está en todos lados y en todas las culturas y en todos los Seres. ¿Qué importa el que alguien vista o no vista ropa? ¿Qué importa el color del cabello o de cualquier cosa? ¿Qué importan cualesquiera de estos detalles en la vida? y ¿por qué deben importarte a ti, que eres Mi Emisario de Amor?
¡Ama! Sólo ama. Y si alguien no le gustas a alguien, ámalo de todas formas. Esto no significa que debas soportar una y otra vez los aspectos negativos de una relación. No te lo mereces. Cuando se trate de personas que te rebajen, bendícelas desde lejos. También debes amarte a ti mismo.
Traducido por: Jhrendon
Enlace original:
http://heavenletters.org/give-a-fair-chance-to-all-who-come-before-you.h...