Dios Dijo:
La vida no es un sacrificio que haces. No sacrificas el cielo con el fin de ser desplegado en el mundo existente. Puedes pensar que hiciste un gran sacrificio al venir a la Tierra. Piensas muchas cosas. Puedes pensar cualquier cosa que quieras. Una cosa nunca ha tenido que ser verdad sólo porque tu pienses que lo es. Te estoy diciendo la Verdad. Eres mucho más de lo que has pensado.
No hay sacrificio para tu Divinidad. Puedes no creer en ella, pero no puedes renunciar a ella. No importa cuan oculta esté, la Divinidad en ti te picará, molestará, se meterá bajo tu piel hasta que la reconozcas. La Divinidad vive en ti. No es algo que tu puedas tomar y dejar, ni puedes desplazarla. Tarde o temprano, mirarás. Tendrás que mirar porque la Divinidad se te dará a conocer por si misma. Se desenterrará a si misma. No te dejará descansar. Pasará a primer plano en tu vida.
Una semilla de flor llamada Divinidad traspasará sus límites y un brote como una sospecha comenzará a aparecer, y entonces florecerá una flor que no puede ser pasada por alto por más tiempo. La Divinidad es salvaje y lanuda y maravillosa, y es tuya.
Puedes considerar la Divinidad como Mi mano en tu hombro. Puedes considerarla como un rayo de sol que aparece a través de las nubes. Puedes mirarla.
Nunca sacrificas el Cielo. Ya no pienses que has renunciado a la luz por las tinieblas. Amado, eres la voz en el desierto. Eres la voz y nunca hubo un desierto. Existe el olvido y, con todo, la Divinidad no será olvidada o anulada, sin importar que mires a otro lado.
Abandona el temor a la Brillante Luz del Sol y renuncia a la ignorancia. Tú eres una Ser Iluminado en la Tierra. No puedes alejarte de la Divinidad. Tú juegas un juego de póker imaginario contigo mismo. Ya has ganado. Estás establecido en la Divinidad y los Rayos del Sol. Nacido de la Luz, sólo puedes ser luz. Así que sé luz. Tómate de la mano y llévate allí donde estás. Eres un Ser Celestial. Tomaste un viaje a la Tierra y ahora vives allí, pero no hay manera de escapar al Cielo. Tú lo has traído justo contigo.
La semilla del Cielo en ti aparecerá. Hará su camino a través de los subterfugios de tu mente y explotará de tu corazón, y conocerás la Divinidad que eres y has sido siempre. Tu la llevas contigo. Honrado por Dios, tú eres honrado. ¿Con qué puedes ser honrado sino con la verdadera Divina Naturaleza como la que te di?.
Es como si tu divagaras por ahí, tratando de escoger colores para tu casa cuando tu casa ya está hecha de oro puro. A través de los ojos cerrados, viste la oscuridad. Eleva tus ojos y comenzarás a ver la Luz del Sol que te rodea, y reconocerás que tú, ese ser humano que desacreditaste, eres la luz y ya no puedes convencerte de otra cosa. Y ¿por qué lo querrías? ¿Por qué no querrías develarte la gloria en la cual estás?
No importa lo que hayas pensado. No importa lo que el mundo haya pensado. No es presuntuoso de ti estar en la Luz que es tuya. Es presuntuoso negar la Luz dada por Dios que eres tú. Sal de la seta venenosa. Eleva tus ojos y deja que tu luz sea vista. No eres el vestido que te has puesto. Tú eres el Verdadero Oro de Dios. Reclama tu Divinidad y mantenla en alto. Nadie debe ver la Divinidad que eres tú sino tú. Tú debes verla. Yo nunca he dejado de verla.
Traducido por: Jhrendon
Enlace originalhttp://www.heavenletters.org/graced-by-god.html