Dios dijo:
Yo he dicho que ustedes son su propio culpable. Ustedes son la fuente de toda queja que tienen. Esto no es nada nuevo, ¿pero ya lo han reconocido?
He aquí algunas cosas que pueden hacer para evitar el abrirse al disgusto de cualquiera y a la búsqueda de la aprobación de otros. Esto comienza con ustedes, amados.
Ya no sientan la necesidad de explicarse, ya no expliquen. ¿Por qué necesitan explicarse? El explicarse es justificarse o incluso disculparse y con mucha frecuencia ustedes se explican de antemano. Es como si estuvieran pidiendo permiso para ser quienes son. Ustedes no necesitan permiso para ello. El ser ustedes mismos es una directriz Mía.
Pueden necesitar permiso para caminar por la propiedad e alguien, es cierto, pero ustedes no son propiedad de nadie. Ustedes pertenecen a sí mismos y Me pertenecen.
No es necesario que expliquen cada decisión que tomen. Ustedes son dueños de sus propias decisiones. Si deciden mudarse a Timbuktu, ¿quién tiene que aprobar su decisión? ¿Necesitan que se vote por su decisión? ¿Quién decide ir o no a un lugar?
Y si no quieren mudarse a Timbuktu, esa decisión también es suya.
Hagan a un lado la idea de que le deben explicaciones a la gente. Háblenlo con su esposa o su esposo cuando su decisión les impacte. Háblenlo con su madre o padre cuando lo deseen, sin embargo sepan en su corazón que ustedes son libres de tomar sus propias decisiones. Ustedes son los que compran el boleto, ustedes son los que viajan ahí, ustedes son los que obtienen la experiencia.
¡Afuera el sentimiento de que ustedes deben justificarse o probar algo! No hay nada qué probar. Ustedes son una persona mayor que toma decisiones y lo hacen. Son sus decisiones. No tomen decisiones por otros y no inviten a otros que tomen decisiones por ustedes. ¿Acaso no es esto simple sentido común?
Conforme ustedes crecen plantados con firmeza en su individualidad, otros los mirarán con más confianza. Ellos no buscan explicaciones de ustedes. Ellos sabrán que ustedes son soberanos de su propia vida. No se les ocurrirá pedirles que ustedes se justifiquen. Ellos los mirarán como su propio ser libre.
Todo esto tiene una ventaja. Ustedes también estarán fortaleciendo a quienes sintieron que tenían que ofrecerles explicaciones. Sus hombros se enderezarán, también tendrán más confianza en sí mismos. La confianza se extiende como el fuego.
Es la confianza lo que recalca el saber que no necesitan explicarse. La confianza que depositaron en la opinión de los demás ahora la pueden depositar en sí mismos. ¡Qué ahorro de tiempo y energía!
La confianza viene de conocer su propio valor, así de simple. Conozcan su propio valor y ustedes tendrán confianza.
Amados, les he dicho lo que valen, así que ahora confíen en Mí y en lo que les he dicho. ¡Conviértanse en la astilla del palo!
¡Piensen en cómo caminarán cuando tengan confianza! ¡Piensen en la energía y la luz que irradiarán! Piensen en lo exuberantemente felices que serán. Piensen en lo feliz que seré. Yo diré: “¡Ahí van Mis hijos y Mis hijas con confianza en su propio Ser. Qué sorpresa!”
Ustedes no se pavonearán. No necesitarán pavonearse más de lo que necesitan explicarse. El pavonearse y explicarse son sólo dos caras de la misma moneda. Ustedes están mucho más arriba de ambas.